...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
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La salvación de YHWH Elohim (Di-s)

por Leonardo Betetto


La salvación de lo terrenal maligno

Salvación es un acto trascendente que procede de Elohim, y respecto de la cual podemos distinguir tres facetas, y si se quiere: instancias, en las cuales se desenvuelve, y evoluciona. Una es la salvación en el sentido de liberación, victoria, prosperidad, y socorro, entendiéndose de los males, como la guerra, la angustia, la calamidad, los enemigos (si hemos entrado en guerra), las miserias, y las enfermedades.

Salvación en hebreo es la palabra yeshuah; denotando estas cosas que adelantamos. La primera vez que aparece en el Antiguo Testamento (Tanaj) es cuando Jacob profetiza con respecto a sus hijos, haciendo una exclamación en medio de las realidades en las que se verán inmersos.

Dice:

Bereshit/Gn. 49:18 - "Tu salvación espero, YHWH."

E Israel, precisamente, destaca que YHWH (Yihwéh: El -que- Estará) es el ángel que lo libra de todo mal (Gn. 48:16). Y mal en este caso se entiende a los hechos que ya mencionamos, haciendo notorio también el elemento de perversidad, algo que es propio de los seres que pecan; de allí que la palabra hebrea involucrada también se entienda como perverso, o pecado (ra'ah). De hecho, aparece por primera vez aplicada a humanos, cuando se habla de la maldad en la tierra antes del diluvio. Salvación, entonces, es en parte también ser liberto de opresión de los perversos. Y la profecía dicha por Jacob a instancias de profetizar sobre sus hijos, cuenta con un paralelo la siguiente vez que la palabra yeshuah se utiliza en la escritura, y es tras de la salida de Israel de Egipto, cuando estaban enfrentados al mar:

Shemot/Éxodo 14:13 - "Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que YHWH hará hoy con vosotros..."

Y luego, la siguiente vez que aparece, es en el cántico que entonan los israelitas tras la salvación de los egipcios:

"...YHWH es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación."

Estas escrituras nos dejan en relieve la definición, y profundo sentido del nombre que asignó Moisés a Oseas, dándole el que en si mismo plasma el acto de salvación de YHWH a Su pueblo: Yehoshua (Josué). Este nombre significaría de allí en más el acto de salvación de YHWH, al igual que con todas las creces lo significa y se realiza en el nombre de nuestro Cristo, el cual tiene el mismo nombre que Josué, solo que desde el griego fue transliterado como Iesus/Jesús.

Por su parte, en el Nuevo Testamento la palabra en griego para salvación es: sotería; en el Evangelio de Lucas; y se utiliza cuando habla Zacarías, el padre de Juan el Bautista:

Lucas 1:69 - "y alzó cuerno de salvación a nosotros..." (Versión de Jüneman)

La salvación y la vida eterna

Es importante en este punto ya, destacar algo que viene aparejado con la yeshuah, sotería, o salvación, y es la redención, es decir, la salvación de nuestros pecados, motivo por el cual YHWH obra con su fuerza para salvarnos de todo mal. El concepto de salvación se aplica, por tanto, en un sentido amplio, a ser salvos primeramente de nuestras faltas, y obtener la misericordia divina ante todo como un acto de justificación. Esta también suele ser llamada "salvación eterna", pues como veremos tiene involucrado un acto más trascendente de salvación para el mundo por venir, respecto de lo cual nos comenta Isaías en 45:17; salvación que habrá para Israel, y perdición para los que confían en ídolos.

¿Qué implica esta segunda faceta de salvación que estamos analizando? Es aquí donde mencionaremos al evangelio de Yeshúa, por el cual tenemos la vida eterna, en base a la realidad de la eterna salvación, e involucra los siguientes actos:

1. Arrepentimiento.
2. Creer en Yeshúa como el Cristo y Señor.

Desde luego no podemos arrepentirnos sin antes saber de qué debemos hacerlo, y esto se obtiene conociendo al único Elohim verdadero, el cual nos da el conocimiento para saber medir como han sido nuestros caminos, siendo el primer pecado ante el cual podemos enfrentarnos el no haber creído a ese Elohim verdadero, y a sus anuncios de salvación. Esto es parte básica de la ley o torah.

A continuación veremos otro pasaje que nos permite asociar salvación con otro concepto, y es el de la obediencia:

Marcos 16:16 - "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." 

Nótese que aquí se habla de no ser condenado por no haber creído. Esto es, el creer es un acto primordial que parte del humano para poder ser salvo, pero a continuación se nos comenta sobre el acto de ser bautizado. ¿Quién será condenado: el que no crea o el que no se bautice? Aquí las ideas no deben mezclarse, y hay que saber distinguir entre lo que es la vida eterna, por ende salvación eterna, que es por creer, es decir, por la fe, y el acto de ser obedientes por el hecho de haber creído. Evidentemente nadie puede decir que ha creído de verdad, pero no ser consecuentes acorde a la verdad que hemos creído. Bautizarse es así un acto de obediencia a seguir por el verdadero creyente. Si un arrepentimiento no conlleva a frutos que denoten dicho sentir y actitud, entonces no estamos ante verdadera fe; de hecho ni es arrepentimiento. Tal es así como lo vemos en Abraham; donde su confiar fue justicia, pero dicha confianza se manifiesta por una actitud de total obediencia a su Elohim.

Bereshit/Gn. 26:5 - "...por cuanto oyó Abraham Mi voz, y guardó Mis preceptos, Mis mandamientos, Mis estatutos y Mis instrucciones.

Ya vimos la fe para la justificación, y la obediencia. Aquí es momento, entonces, de hablar de la realidad que rodea a la salvación, en cuanto al sufrimiento que puede haber de por medio:

2 Timoteo 2:10-12 - "Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él..."

Esta escritura ya nos habla de la realidad del sufrimiento que sobreviene a los escogidos, y que es un sufrimiento transitorio, en esta vida, de manera de vivir y reinar con Yeshúa en la era venidera.

Mateo 10:22 - "Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo."

La obediencia y la redención final

Y esto nos habla de la obediencia que debe seguir, o mejor dicho, en la que debe perseverar el creyente salvo por su fe, para poder llegar a la instancia de la era venidera, o mundo por venir. Vemos que aparece el concepto de fe como un acto de convicción para perseverancia. Nadie que tiene verdadera fe deja de demostrarlo por sus obras, como dice Santiago (Santiago 2:26). De hecho, el perseverar hasta el fin tiene mucho que ver con el acto de retener fervientemente un testimonio de fe:

Ap. 2:13 - "Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás."

Tener el testimonio de Yeshúa puede ser objeto de grandes persecuciones, y es aquí donde Elohim permite, hasta donde el lo considere, cierto sufrimiento y aflicción para los santos. Por ejemplo, se dice que a la bestia se le permitirá hacer la guerra contra los santos y de vencerlos (Ap. 13:7).

También:

Ap. 2:10 - "No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida."

Y qué mejor que el mensaje a las siete iglesias de Apocalipsis para ver el camino que debe recorrer cada cristiano, donde se nos pone claramente en relieve cierta vida de obediencia con una componente de resistencia, y hasta sufrimiento para poder llegar al cometido.

Finalmente, llegamos a la última instancia en este proceso de salvación, o la tercera instancia, que es la vida después de la muerte:

Ap. 21:4-7 - "Enjugará Elohim toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Elohim, y él será mi hijo."

El libro da el mensaje diciendo "... al que venciere...", lo cual evidencia que hay un proceso todavía para el que ha sido redimido.

Respecto de la situación para los buenos y para los malos, finalmente:

Salmo 37:20 - “Mas los impíos perecerán, y los enemigos de YHWH como la grasa de los carneros serán consumidos; se disiparán como el humo.”

Malaquías 4:1 - "Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho YHWH de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama."

Inclusive Yeshúa nos comenta que aún a un siervo puede dársele el castigo de los malvados, si no se mantiene en el camino correcto, y se vuelve inútil a la verdad:

Mateo 25:30 - "Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes."

Por lo que es importante para los santos mantenerse en el verdadero evangelio, y la senda de la verdad, de modo de recibir el galardón, tal como esperaba Pablo:

2 Timoteo 4:8 - "Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Yeshayah/Is. 26:3 - "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado."





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