...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
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Por qué pecamos

por Leonardo Betetto


La tendencia al pecado mora dentro de nosotros

Usted dirá a primera instancia... ¿Pero que clase de 'Elohim malvado' nos crea con tendencia a pecar? La respuesta es simple: Si no tenemos opción de pecar, y hasta un atractivo hacia ello, entonces no puede medirse nuestra obediencia, y amor al Elohim, pues solo tenemos ganas de hacer lo bueno, y no existe esa dualidad necesaria para medir nuestra postura ante Él. Algo parecido postula el orientalismo con el famoso Ying y Yang, esto es, cada cosa cuenta con un opuesto. Así, el bien cuenta con el opuesto del mal. En nuestra teología, lo importante de entender es que la Torah (instrucción de Elohim) no tiene dualidad incorporada. La Torah siempre es buena, esto es, el mandamiento de Elohim siempre es santo, justo, y bueno (Rom. 7:12). Por tanto, cuando El dio mandamiento al hombre, debía seguirlo al pie de la letra, pues desviarse originaría el pecado.

Proverbio 4:26-27 - "Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal."

Ahora bien, GENÉTICAMENTE tenemos codicia, que puede eventualmente ser por algo prohibido. Por ejemplo: codiciar una comida es por instinto, y no es malo en general. Sin embargo, codiciar la mujer del prójimo si es malo. La codicia y el deseo intenso no es malo, sino el uso que les demos. Si esa mujer es soltera, entonces no se encuadra dentro del marco del pecado. De modo que las tendencias siempre están, solo que hay que saber cuándo, y cómo usarlas.

Lo que dice la Torah

Bereshit/Gn. 3:6 - "Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella."

La Torah nos dice que el árbol que no debían comer nuestros padres era codiciable. Ahora bien, si Jawá/Eva se sintió atraída hacia el árbol, es porque tuvo también la capacidad ya creada por Elohim de experimentar atracción hacia lo prohibido.

Por su parte el pecado ya se confirma, pues infló el mandamiento cuando respondió al serpiente:

...3:2-3 - "Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Elohim: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis."

Jawá/Eva agrandó el mandamiento de Elohim; y agregar a los mandamientos es un pecado/transgresión:

Debarim/Dt. 4:2 - "No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella..."

La tendencia está en el ADN

¡Eva pecó antes de comer del árbol prohibido! Lo cual también nos muestra que la tendencia a pecar, y de hecho el ejecutar pecados, ya estaba en el interior del hombre. El hombre pudo no pecar, pero decidió pecar, agregando la Torah, y además luego comiendo del árbol que le resultaba codiciable. Esto guarda relación con cierta enseñanza pagana, que veremos luego, lo cual muestra que el hombre procura exagerar las medidas que lo puedan llevar a alejarse del objeto del pecado.

La Torah nos dice que ir en pos del deleite (codicia) puede ser pecado, y por consiguiente nos prostituimos. Esto es lo que dice respecto de la franja que se hacen los judíos en sus mantos:

Bamidbar/Nm. 15:39 - "Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de YHWH, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis."

Es decir, tenemos un instinto puesto en nuestros ojos y corazones, los cuales pueden ser controlados según la voluntad que el Elohim nos muestra al respecto. Así, la actividad de codiciar el árbol se hace mala al comerlo, pero no se dice que el acto de codiciarlo sea malo, ni aún tocarlo. Es cuando nos dejamos llevar por esa codicia hacia lo incorrecto, cuando se da a luz al pecado:

Ya'aqob/Santiago 1:13-15 - "Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Elohim; porque Elohim no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte."

¿Por qué tanto pecado en el mundo?

La santa escritura nos dice que el pecado entró el mundo por un hombre, y por tanto todos pecaron.

Rom. 5:12 - "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."

Al ser destituidos de la presencia de Elohim, y de Su palabra, los hombres comenzaron a pecar deliberadamente, dejándose llevar por sus instintos, con las consecuencias que la misma santa escritura nos muestra; hasta que punto puede llegar un hombre en la escala de la maldad, tal que el asesinato es uno de los más graves, esto es, lo que Kayin/Caín hizo a Jebel/Abel; su propio hermano de sangre. Así, cuando el pecado se hacer carne y hábito en el hombre, este se vuelve malvado, y perverso. Por el contrario, si practica el bien, este se vuelve virtuoso y honorable.

Es importante destacar, que todo esto está en el marco de la misma constitución genética del hombre. No hay indicaciones en las escrituras que luego de pecar, y ser destituidos de Elohim, hubiese un cambio de sangre, o lo que hoy diríamos: de ADN. Lo que esto hablan especulan. Es el hombre simplemente que se deja llevar por sus instintos en una manera negativa; lo domina la yetzer jará/tendencia al pecado. Los instintos no son malos, sino el uso que le da el hombre que no se sujeta a los mandamientos de Elohim.

Al margen de la codicia hacia lo no autorizado, tenemos lo que aporta la herencia; pero no en un sentido genético, sino en la aprehensión (aprendizaje por repitencia) de parte de nuestros padres. Una persona hereda de sus padres comportamientos y costumbres, que bien pueden ser pecaminosos, como la idolatría. Por eso dice la Torah que YHWH (Yihwéh: El -que- Estará) visita la maldad de los hombres hasta la tercera y cuarta generación de quienes lo aborrecen (Bamidbar/Nm. 14:18).

¿Cómo eliminar el pecado de nuestras vidas?

Como adelantamos, la falsa religión o paganismo hace que directamente nuestros instintos sean aplacados, y nos alejemos de toda fuente que pueda encenderlo. Esto es como querer destruir un resfriado quitando nuestra nariz de su lugar. Ya vimos no puede ser así, tal caso de la codicia simplemente deseosa de comida.

Ahora bien, la gran pregunta es: ¿cómo hacer para que el pecado no nos domine? Ya vimos que a nuestros padres fue dada capacidad de optar por lo bueno o por lo malo; y también una capacidad de hacer por tanto lo pecaminoso, o bien lo bueno. Nosotros tenemos la responsabilidad de regir sobre nosotros de manera de hacer lo bueno:

Bereshit/Gn. 4:7 - "Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él."

Elohim sería insensato si nos da un mandamiento que no se puede cumplir, esto es, indicarnos que tenemos que regir en el pecado; pero resulta que genéticamente no podemos ya cumplir con los mandamientos que nos da El Mismo.

Debarim/Dt. 30:11 - "Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos."

El problema está cuando la maldad se hacer carne en el hombre, es decir, adquirimos hábitos pecaminosos, los cuales hasta se heredan de padres a hijos, tal cual vimos.

Dice Shaúl/Pablo:

Rom. 7:15-21 - "Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí."

¡Elohim nos extiende Su mano para ayudarnos a no pecar!

Mattityahu/Mt. 26:41 - "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil."

Tras en nuevo pacto en Yeshúa, recibimos el espíritu de santidad, el cual nos da la fuerza para dominar sobre el pecado, e irnos perfeccionando:

1 Yojanán/Jn. 3:9 - "Todo aquel que es nacido de Elohim, no practica el pecado, porque la simiente de Elohim permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Elohim."

¿Y quién es nacido de Elohim: alguien que ha recibido un cambio en el ADN? ¡Para nada! Son aquellos que han sido regenerados en su ser, o alma, por el espíritu santo.

Por ejemplo: un hombre que tenía la conducta de cometer fornicación, luego de haberse arrepentido y creído en el evangelio, tendrá la unción de Elohim para poder anular esa tendencia pecaminosa, y reducirla a tal punto de dominarla por completo.

De modo que así vemos que desde el principio todo se reduce a un mismo ADN, y sangre para el hombre. No hay necesidad de alteraciones genéticas para superar el pecado, así como fue creado el hombre, así permanece.

También nos dice la escritura que tenemos la gran promesa de ser convertidos en incorruptibles, con cuerpos glorificados. Pero esto es parte del plan de Elohim para el hombre, y se relaciona con Adam/Adán en el sentido de que nuestros padre no pudieron alcanzar tal condición, por no iniciarse siendo obedientes.

La maldad se propaga y arraiga

Así por tanto, vemos que como la maldad puede hacerse carne (habito arraigado), también puede hacerlo el bien, y por tanto nos volvemos benevolentes y virtuosos, que es lo que el plan de Elohim premia en el hombre.

Ef. 4:22-24 - "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Elohim en la justicia y santidad de la verdad."

Tito 3:3 - "Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros."

1Cor. 6:9-11 - "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Elohim? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Elohim. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Elohim." 

El pecado y los demonios

A la actividad pecaminosa, no deberíamos concluir el artículo sin dejar de citar la actividad de los demonios, quienes procuran que el hombre se hunda más y más en la maldad. En el nombre de Yeshúa, en quien está la plenitud de YHWH, es que se logra la victoria sobre estas potestades malignas. Y así como Yeshúa, la simiente de la mujer, aplastó la cabeza del serpiente, la promesa se extiende a todos los que acepten el testimonio de Yeshúa:

Rom. 16:20 - "Y el Elohim de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies..."





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