...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
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La película animada El Expreso Polar y el paganismo de la navidad

por Leonardo Betetto



La Navidad es una festividad pagana que tiene lugar tras el nacimiento del Elohim Sol. Astronómicamente se corresponde con el Solsticio de Invierno, esto es, cuando el día es el más corto.

Santa Claus o Papa Noel, es un personaje e ícono que tiene su origen en San Nicolas de Myira con algunas vestimentas cambiadas. Hay quienes lo asocian también con la deidad nórdica Odín.

Contenido:

1. El origen de la navidad
2. La película animada
3. Conclusión

1. El origen de la navidad

El 25 de diciembre los pueblos paganos festejan el nacimiento del Sol. Es la fecha cuando los días comienzan a ser cada vez más largos. Es el triunfo de la luz sobre la oscuridad. El Sol ha vencido sobre las tinieblas, y es motivo de gran júbilo, intercambio de regalos, y una festividad con un profundo sentido religioso desde la óptica pagana.  

En Roma se festejaba desde el 19 de diciembre una festividad llamada Saturnalia, la cual duraba por espacio de siete días, culminando el 25, antes del festejo del nacimiento del mencionado Sol Encarnado, hijo de la Reina del Cielo, previamente embarazada por el Elohim Sol, por sus rayos. Durante la misma se festejaba la Saturnalia propiamente dicha, Opali, esposa de Saturno (Kronos para los griegos), y la Sigilaria, los días sexto y séptimo de la festividad, donde se obsequiaban juguetes a los niños con motivo de la misma. El culto de la madre con el niño, adorados desde hace miles de años, bajo distintos nombres y por distintos pueblos .


Alcides de Tebas: Nótese el árbol y la cruz 
 

En otras palabras, cada cultura pagana tiene su propia versión del salvador cuyo nacimiento es el 25 de diciembre. Lo que el cristianismo apóstata hizo es absorber la festividad, cuya fecha fue la misma que la que ellos acostumbraban a celebrar. De hecho, uno de las divinidades de la Trinidad Gala es Esus, junto con Teutates y Tarán

Es increíble que las sectas Protestantes citen esta misma escritura para denunciar la idolatría Católica de Roma, y sin embargo festejan la misma fecha con motivo del nacimiento de Jesús, esto es, el Natali Invicti Solis, o nacimiento de la Deidad Solar (no tiene nada que ver con el Yeshúa del Nuevo Testamento); mientras simultáneamente han dejado totalmente de lado las festividades de Elohim que están ordenadas en la Torah; a lo menos la de los Tarbernáculos es de interés para el gentil.

Elohim prohibió a Israel ir en pos de las abominaciones de los pueblos vecinos: 

Wayiqrá/Lv. 20:23 - "No se involucren en las prácticas de las naciones que voy a expulsar delante de ustedes, ya que ellos hicieron todas estas cosas, y los aborrecí."

Volviendo al tema del árbol, el mismo es decorado con los símbolos de los planetas y las luminarias: El Sol y la Luna; lo cual muestra el significado astrológico que trae esta fecha. Attis se los simbolizaba por un pino, ya que no se degradan sus hojas durante el invierno del norte, y pasó a ser el árbol sagrado con motivo del festejo. Las velas eran símbolos a efectos de ahuyentar malos espíritus.                                             

¿Quién fue San Nicolás? Fue Nicolás de Myra. Vivió en Asia menor, en Licia, durante el siglo IV. Como sabemos, el Catolicismo Romano dan culto a los llamados "Santos", a los cuales les oran, les hacen imágenes, y los consideran intercesores divinos. Estos ídolos van rodeados de gran devoción popular, y gran misticismo. Están considerados como protagonistas de milagros y prodigios; y como dijimos, son objeto de devoción por parte de muchas gentes.

A partir de allí vino a tener una versión moderna llamada Santa Claus, o Papá Noel. La mitra babilónica se convirtió en el gorro rojo, la cruz pectoral quitada, y el personaje rojo se convierte en el símbolo de los regalos, y de las buenas de prosperidad navideña. Los comerciantes lo usan para publicitar sus productos, y es el anciano que trae regalos, que en forma "omnipresente-omnipotente" recorre la tierra en una noche. Él es de quien trata la película El Expreso Polar, la cual analizamos a continuación.

 


2. La película

Por muchos es conocida la película animada El Expreso Polar, la cual narra la aventura de un grupo de niños que son llevados por un tren así llamado hacia el polo norte, donde esperan reunirse con el famoso Papá Noel, o Santa Claus. 

Nos introducimos en la acción:

Todo comienza en una Navidad, cuando un niño ha perdido todo interés en el tal Papá Noel. Lo considera una fantasía; el cree que no existe. De hecho consulta un libro, y los diarios, para enterarse que en el polo norte no hay vida, y que otro niño sufre un desengaño al ver que se trata de un mito.

 


 

El niño ha perdido la fe, el está decepcionado de un entorno que le ha engañado.

Cuando los padres del chico visitan el cuarto de la hermana, oye cuando ella cuestiona que Papá Noel no es real. Le dicen que se duerma, así viene a dejar los regalos, tratando de persuadirla.  Llegada cierta hora, aparece el tren Expreso Polar, y el asistente lo invita a subir. El niño se muestra desconfiado. Entones le dice este hombre todo lo que no ha hecho en función del mito, lo cual sorprende más aún al jovencito: Dejaste que tu hermana pusiera las galletas, no te tomaste una foto, no escribiste a Papá Noel.

 




Paso seguido le dice: Yo que tú me inclinaría a viajar; y que este es tu año; dando a entender que ha llegado el momento de creer, de "ir a Papá Noel", de aceptar que existe. Pero más aún, el asistente le está invitando a VERLO; esto es a hacer un viaje al Polo Norte, donde el niño está convencido que no hay absolutamente nada.

Luego la máquina comienza su marcha, ya que está escasa de tiempo, y debe pasar a buscar a otros niños, y así continuar el viaje al Polo. A pesar de las dudas, el niño se esfuerza, y corre hasta alcanzar el tren, y sube. El niño ha perdido la ilusión, no acepta que le mientan, que le vendan mitos (luego se confirma con el fantasma, ya lo veremos). Quiere Ver para creer, no acepta algo que no puede ver, a pesar que los padres les dicen que existe.  

Para subir al expreso la fe y la confianza no es necesaria. El puede viajar sin ella; se le promete llegar sin creer de verdad. El puede estar en escepticismo, y muchas dudas a cerca del camino a seguir. El tren y quienes van en él, mas ciertos agregados que luego aparecen, le garantizan al chico llegar al fin de su camino. 

El asistente utiliza la persuasión diciéndole: Este puede ser tu año. Yo que tú me inclinaría a viajar. Estas son formas paganas de ver el camino de la vida. En este caso el niño goza del derecho de subir sin creer, y sin arrepentirse de no hacer lo que se supone tenía que hacer; es decir, dejar las galletas, sacarse las fotos, etc. En otras palabras, todo está dispuesto como para que el niño aunque no crea pueda llegar al sitio prometido. El asistente es mas un tentador, que alguien que invita a cambiar de postura. El niño viaja persuadido de encontrar un galardón, o descubrir algo al final del camino, pero no cree del todo en ello, no tiene la confianza necesaria.

La primera diferencia la encontramos en relación a la escritura, es la no necesidad de confianza y arrepentimiento para iniciar el viaje. Si el viaje representa la vida del creyente, tal cual vemos por ejemplo en la salida de Israel de Egipto, o bien la salvación en Yeshúa; el individuo no necesita de acuerdo al mito dar este paso para poder iniciar el camino. El rescate que da nuestro único Elohim es una bondad, pero tras confiar de verdad, y disponerse a Su justicia.  

El asistente persuade; en la escritura se insta a la confianza, y el volverse de los pecados. Si la persona no nos oye, es inútil seguir insistiendo; recordemos Sal. 37:3:  

"Confía en YHWH y obra el bien; vive en la tierra y crece en paz."

O bien Ap. 14:2:

"Aquí está lo que significa aguante para los santos, los que observan los mandamientos de Elohim y la fe de Yeshúa”. 

El inicio del viaje, y los compañeritos del tren:



En el tren viaja un grupo de niños de todas las razas (lo que simula perfectamente Ap. 10:11). Al llegar a la casa de uno de ellos, el niño también se muestra inseguro en tomar el tren. Éste comienza a marcharse dejándolo, y toma velocidad. El niño protagonista incrédulo jala del freno del tren, y lo detiene, ante lo cual el asistente pregunta lo acontecido y reclama explicaciones. Le explica el motivo, a lo que él consiente. En el tren no hay distinción de razas; aquí no hay discriminación; claramente esto es para todo el mundo. Todos van a Papá Noel, no discrimina. En la invitación del segundo niño, y la detención del tren denotan la preponderancia del humanitarismo, y la exaltación del hombre por sobre cualquier propósito ¿Por qué? Aclaremos que el chico no cree, ni se ha retractado de su actitud escéptica; sin embargo un "valor humano" hace que el otro niño logre subir al tren. El adulto consiente la actitud, poniendo de manifiesto el valor positivo que le da a la misma. Claramente la sociedad de los valores humanos sin la presencia de Elohim procura la excelencia humanitaria por sobre Su voluntad. Rodea a reconocer a Su Elohim, en la medida que busca la plenitud en los valores exclusivamente humanitarios. Hay también aquí un mensaje inter religioso: “Todos (naciones) suben sin importar cual, ni cuanta fe  tengan”. Lo importante es el aliento mutuo de participación y buena voluntad mundial, tal como vemos hoy que se profesa en la Nueva Era. Se anuncia tolerancia religiosa, si no es que definitivamente se deja de lado cualquier forma de fidelidad de este tipo, para rescatar el propósito en común. En la escritura hay propósito en común, pero parte de reconocer a Elohim y su Mesías, y esto parte de la fe.

Por su parte, la Torah nos muestra el valor de permanecer en Elohim como nuestro escudo. No existe ningún valor humano que por si mismo pueda mantener a los justos en mutua unión constante, y a su vez con Elohim, esto es, el espíritu santo. Ellos necesitan de la confianza para poder llegar al final; y más que confianza, esto es, la palabra hebrea que engloba todo: emunah/fidelidad. 

Sal. 119:30: "Camino de fidelidad he escogido: Tus determinaciones he considerado."

Así vemos que las determinaciones de Elohim están por sobre todo inicio de camino, o mejor dicho, para rectificar nuestros caminos; pues pretendemos la fidelidad a Él.

Un boleto personal e intransferible

Llegado cierto momento, la niña de color pierde desde el asiento su boleto de viaje. El muchacho escéptico inicia una travesía tratando de encontrar el boleto, el cual da toda una vuelta por el entorno; inclusive hasta es tragado por un ave, para ser expulsado de nuevo. Finalmente, cuando este hombre ve el billete, lo marca y confirma a la niña. El jovencito, al ver que ella no lo tenía, en su momento le ofrece el suyo, ante lo cual el hombre establece enfáticamente: “Estos boletos no son transferibles”.

 

 

 

 

 

 

 

 

El asistente chequea la condición de pasajeros de los niños. Para ello les exige tener el boleto (Es un tren). Una vez mas aquí lo necesario no es creer ni arrepentirse, sino “tener el boleto”, el cual es intransferible ¡Al igual que la la actitud antedicha! Aquí no importa para nada lo que cada uno piense del destino, sino contar con el sello u objeto de admisión que les ha dado el mismo Expreso Polar. Esto es un claro simbolismo de los amuletos. Con los amuletos las personas perciben estar ligados "a la deidad" sin necesidad de una fidelidad. 

Lo importante de destacar, a mi modo de ver en este caso, es la actitud valiente del chico incrédulo. El procura llevar la carga de ella, aunque el no cree, ni se ha arrepentido. En la vida del creyente esto equivale a amar al prójimo:  

Lv. 19:18 - "[...] amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo YHWH."

2 Jn 1:5 - "De modo que ahora te solicito, señora, no como persona que te escribe un mandamiento nuevo, sino uno que tuvimos desde el principio, que nos amemos unos a otros."

Una vez más, conviene destacar que el niño no ha creído, pero lo mismo el reúne el valor de entregar su boleto para no dejar sin viajar a otro. Esto lo hace de su pura buena voluntad. Esto pone en relieve de nuevo los valores humanitarios. El grupo es heterogéneo, es interracial, además un chico es valeroso, y reúne muchos valores a pesar de su falta de confianza en el único que es salvador, respecto de Quien estamos viendo una especie de pretendido sustituto que es el tal Papa Noel.

Un viaje “asistido”

El asistente se lleva a la niña al techo del tren, como consecuencia de no contar con el boleto, el cual instantes antes había perdido. Esto motiva que el chico incrédulo salga al techo también, puesto que advierte peligro para la niña de color. En su peligrosa travesía encuentra un vagabundo de aspecto andrajoso, con el cual entabla un diálogo. El vagabundo le ofrece un supuesto café, lo cual resulta ser una repulsiva infusión resultado de hervir sus calcetines en agua.
 

No deja de ser curioso el hecho que este chico, siendo tan incrédulo, sin embargo acepte de un extraño en el techo de un tren una infusión, que inclusive lucía bastante desagradable. El asunto es que el vagabundo resulta ser un fantasma, tal como se ve luego. Desde una perspectiva pagana, podríamos decir que el vagabundo-fantasma es un espíritu o un guía espiritual no-humano que aparece al niño, en una actitud persuasiva y engañadora; aunque en el fondo busca ayudarlo a lograr su objetivo. Nótese que él es bastante grosero con el niño, dándole esa infusión, símbolo del engaño al que este tipo de creencias pueden llevar a los seres humanos que se encuentran en situaciones difíciles. Comer con alguien es sinónimo de participación, más si es una imperante necesidad del momento, implicando también recibir misericordia. Pero esa actitud violenta va acompañada de otros mensajes, como también analizaremos.

  


 

El vagabundo-fantasma pone en claro que el sube cuando desea al tren. Aunque no se sabe mucho de él, viaja cuando quiere, e inclusive declara: “El tren es mío; si”. Esto muestra el control que tiene en el medio de transporte. A pesar de pasar inadvertido, el está allí aunque no lo vean.

Existe una profunda diferencia en el significado en la escritura de lo que es un mensajero o enviado, a lo que es un fantasma. Los mensajeros son enviados de Elohim; no actúan por voluntad propia. En ningún momento toman parte como “asistentes del camino por si mismos” que tienen bajo control la situación, sino que son enviados en circunstancias específicas. El vagabundo-fantasma dice que el se sube “cuando le da la gana”, esto es, muestra una actitud insubordinada y deliberada, exaltándose como un ayudador particular; característica mas de los demonios/deidades paganas que de los mensajeros de Elohim. No es extraño en la angeología pagana ver como se conciben estas entidades como seres independientes, que pueden ser invocados cuando los hombres gusten, y ante circunstancias propias del hombre (propósitos particulares), para recibir apoyo.
 

 

¡Pero él no es independiente! La subordinación por parte de este vagabundo-fantasma al personaje de Papá Noel la da a conocer cuando, ante la incredulidad del niño, responde: ¿Cuál es exactamente tu opinión del patrón? El niño se muestra escéptico, por lo que el diálogo continúa con esta connotación o polémica, en torno a lo que realmente está sucediendo. Recordemos que Yeshúa es "Padre Perdurable" (Is. 9:6). La labor de suplantación está bastante bien elaborada, evidentemente.

Luego el vagabundo-fantasma se muestra comprensivo a la incredulidad del niño. Actúa como poniéndose en su lugar. El niño no quiere que le insulten la inteligencia con mitos, sino que quiere corroborar, quiere ver. Le dice: “Que te engañen, que te den gato por liebre; ¡que te manipulen!”Yeshúa nos enseña que también es posible creer sin ver (Mr. 16:14).

 

 

No deja de ser curioso que el mismo vagabundo-fantasma, en una actitud aparente de comprensión de esta realidad del niño, como ya comentamos antes, le tomara el pelo al chico diciéndole que era café lo que le ofrecía, y el niño fuera burlado por su actitud. Aquí claramente hay un doble mensaje: Por un lado se muestra comprensivo ante la necesidad de ver para creer del chico, de no ser engañado por mitos, y por otro ser burla de él haciéndole “caer en la trampa”; en burlarse de su ingenuidad. El niño “viendo es engañado”. El beber de la taza tiene un simbolismo de participación. El fantasma está dispuesto a mostrarle lo que el chico quiere ver. Está dispuesto a darle pruebas visibles de lo sobrenatural. De hecho luego le dice: “Ver para creer”. Esto se confirma en el hecho que el vagabundo le ayuda; montándose en el hombre, y reincorporándolo al tren.

 

  

 

En la segunda imagen de arriba, vemos como el vagabundo-fantasma indaga en el niño si cree en los fantasmas, preparando una serie de evidencias que luego mostrará. El niño a pesar de ver no cree; quiere creer pero se resiste. Posteriormente, el vagabundo-fantasma asiste al niño para poder incorporarse al tren nuevamente, y así continuar el viaje. Cuando el niño cuenta al asistente lo acontecido, le dice que alguien o “algo” lo hizo, confirmando la presencia paranormal en el vehiculo. 

 



Esta expresión del que “guía” es una fuerte exhortación a creer en lo sobrenatural, en los fantasmas y espectros, pues la expresión “algo” siempre ha sido sinónimo de “presencia sobrenatural”. El viaje continúa hasta que al pasar por uno de los vagones de juguetes. En la travesía, desde el techo del mismo aparece el vagabundo-fantasma asustando al niño y gritándole: ¡Incrédulo! Si el niño había sido “tentado” a subir al tren, ahora es “asustado” y “acusado” de incredulidad y escepticismo, de una forma fantasmagórica y burda. Claramente los individuos son movidos a sentir miedo (temor) al misterio, a lo paranormal e inexplicable.

En el Caso de la escritura, ordena enseñarle a los niños esta instrucción, no metérselas por la fuerza y el terror.

Proverbio 22:6 - "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él."

 


En nuestra vida de fidelidad a Elohim, hemos de sentir temor hacia
Elohim, y ningún miedo ni temor hacia lo oculto, misterioso e idólatra.

La esperanza se aleja de la salvación verdadera

Hay un mensaje sembrado a los niños desde pequeños, y es muy específico. La Navidad, a pesar que festeja "al salvador" (desde esa perspectiva), los niños van creciendo con un concepto distinto de recompensa, y de objeto. Elohim demanda arrepentimiento y obediencia de parte del hombre. Aquí se está demandando "efectuar un procedimiento ritual de armar un arbolito o similar", muy común esto en la religiosidad popular.
 

La hora del galardón

Hemos llegado al polo norte; ese lugar inhabitado ahora vemos que no es así. Se completa la evidencia que el incrédulo necesita; el momento de creer, y el galardón se aproximan en forma simultánea. La picota principal, el símbolo y el propósito están claramente delante de todos, la torre de idolatría y el pentagrama están erguidos delante de ellos, con abundantes luces, y muchos duendes al servicio "del señor"
 

 

La estrella de cinco puntas, el pentagrama, está en lo alto. Los cuatro elementos y el espíritu en la cumbre del ascenso humano, esperando a los predestinados listos para recibir el galardón del año, en un viaje lleno de misterios y travesías que ahora llega a su fin, y es hora de creer de verdad pues la evidencia está ante nuestros ojos. 

Si antes no creías, ahora puedes creer, pues no hay más que se pueda hacer. Si no crees definitivamente es porque estás ciego, sordo, mudo, y fuera del mundo. Miles de seres sobrenaturales esperan para ayudar, y festejar, cuando el anciano esperado y omnipresente que puede recorrer el mundo en una sola noche, y haga su aparición anunciando la "Navidad: El re nacimiento del Sol". En esa noche tendrán todos muchos regalos, y podrán creer en el Papa Noel, pues está dando claras evidencias tangibles de su existencia y poder, la fidelidad previa no hace falta. El moverse hacia el poderoso porque simplemente es el único digno de tal cosa no existe aquí, sino que se da el mensaje de recompensa. Desde luego Elohim recompensa, pero como nos describe Iyob/Job, el asunto es admitirlo y y servirle por Quien es, y pura fidelidad. En este caso el niño fue porque se le invitó a corroborar si el tal Papa Noel existe, no porque oyera que con el tren está realmente Papa Noel. Son mensajes bastante diferentes uno del otro.

La justificación y la recompensa, sin arrepentimiento

Este soberano que es Papa Noel, es muy bueno, y está dispuesto a dar recompensas materiales a pesar que nos portemos mal, y no nos volvamos de nuestros malos actos. El nos da lo que queremos, a tal punto que sus hombrecillos se “hacen la vista gorda de lo que sucede”, y no dan esa información al Señor Papa Noel. Ellos justifican al niño, sin la necesidad de tomar conciencia y rectificar; ellos están dispuestos a la recompensa de todas formas. 

Aquí hay más bien una actitud donde Papá Noel imita al Elohim único. El Elohim único puede "dejar pasar el pecado" si así lo dispone (Mic. 7:8); tiene la potestad para hacerlo. Recordemos que las falsificaciones no siempre cambian todos los argumentos. De hecho, es posible que algunos se mantengan iguales precisamente sobre todo en este asunto de "dejar pasar", donde se pone en relieve el atributo de misericordia.
 

    

    

 

 

El toque de trompeta

Aquí otra imitación: Llega la medianoche y tocan las trompetas (esta es una versión pagana del Toque de Shofar). El Sol ha iniciado su viaje de regreso hacia nosotros, la luz venció sobre la oscuridad. El Sol ha nacido, y la muerte ha sido vencida. Es el momento de Papá Noel; el que va a dar regalos a todo el mundo en una sola noche. Antes todos esperan la manifestación del soberano, el jefe del vagabundo-fantasma. Suenan las trompetas, y ha llegado el momento de la aparición "del anciano tan esperado". La muchedumbre de duendes, los espíritus que surgen de bajo de la tierra (según ciertas leyendas paganas) esperan también "al jefe". Finalmente el ansiado momento llega: Se abre la puerta y se manifiesta aquel por el cual todos esperan el 25 de diciembre. 

Su apariencia es resplandeciente, algo así como las visiones de los profetas, y de Yeshúa.

 


¿Qué espíritu tiene este anciano tan esperado? El espíritu navideño, dice. No es el espíritu de E
lohim sino el de la Navidad. ¿Cuál es la ruaj/el espíritu de la Navidad? Ya nos lo han venido mostrando: la ruaj de cooperación mutua, de hermandad, y de unidad de los pueblos, desligados de admitir al Único,
¡Pero si cree en fantasmas que te ayudan en el proceso, y conocerás "al señor" de barba resplandeciente!
 

El mensaje que da el anciano es que el espíritu de la Navidad reside en su corazón, y que el cascabel (los símbolos usados en el pino en adoración a Attis) es un símbolo maravilloso. Hay una enseñanza de las simbologías paganas que envuelven la temática del árbol, y de la Navidad en sí. Luego le dice al niño que este espíritu (la conmemoración del nacimiento del Sol) reside en su corazón. Lo importante de destacar es que el niño era un incrédulo antes de la aparición / manifestación del esperado anciano. Sin embargo le dice al niño que ese espíritu reside en su corazón. El niño no recibió ese espíritu como resultado de su conversión, sino que ese ya reside dentro de él, solo que debe saberlo. Esto es lo mismo que las falsas religiones enseñan en torno a la presencia de Elohim. Todos lo tenemos y somos parte de él, solo que debes descubrirlo, debes despertar conciencia, dicen en la Nueva Era.
 


 

Claramente el niño debía darse cuenta (despertar conciencia) de algo, debía abrir los ojos; o como diría alguna religión (como la de los mormones): "Todos somos hijos espirituales de Elohim, y tenemos propósito divino; inclusive dicen, antes del vivir en esta tierra."


El guía dice que a veces las cosas más importantes son las que no podemos ver; no obstante el niño fue llevado al mismo polo norte para que creyera en lo que no podía ver; por tanto no creía. Lo que consideraba un mito y un lugar inhabitado. El se le concedió “ver para creer”, inclusive, luego que el vagabundo-fantasma le reprendiera violentamente sobre su incredulidad. Es como un mensaje de cierta ironía hacia creer en lo que no se ve. El niño no cree porque no ve, luego de ver cree. Al niño se le ha concedido el ver aquello en lo que debía creer previamente.

Cada niño al ser marcado el boleto recibe una consigna o un buen propósito de parte del guía (el cual podríamos tomar como el guía espiritual en nuestro viaje hacia la meta). El niño recibe la exhortación a creer. ¿Creer en qué? Es sin duda el mensaje al hombre moderno; lleno de materialismo. Cree, cree en ti mismo, en el espíritu de la Navidad, en que en el polo norte hay alguien (o algo -?-) ¡Cree en fantasmas! Ese es el mensaje y exhortación: Cree ¿En YHWH (Yihwéh: El -que- Estará) y Sus promesas? No: Cree en fantasmas, en la Navidad, en que un anciano te deja regalos ¡Lo importante es creer "en algo"! ¿Suena familiar esta afirmación dentro de la religión de la calle?

El anciano omnipresente, y el espectro

 


 

   

Otra manifestación de los sobrenatural acontece: El vagabundo-fantasma muestra su verdadera identidad, al desaparecer a modo de espectro ante el niño, al pasar el tren, esfumándose en el aire.

3. Conclusión 

Los hombres han tenido como salvador a distintos ídolos, tal como vimos. Inclusive el espíritu religioso en común que presenta el mundo nos pone la Navidad como una festividad que hace partícipes, de alguna forma u otra, a todo hombre en este espíritu. Distinto aún, en una forma según enteramente perspectivas humanas desligadas de la escriutra, y bien ligadas al misticismo: 

  • Tentaciones a seguir lo desconocido.

  • Espíritu mutuo de cooperación.

  • Ver para creer.

  • Asistencia de seres sobrenaturales de conformación fantasmagórica. 

  • El espíritu no se recibe, sino que mora naturalmente en nosotros.

Si usted es un hombre creyente en las escrituras ¿Qué actitud tomar ante esta festividad? Ante el conocimiento que nos da Elohim sobre el significado de esta festividad, será pues el rechazo y el abandono de la misma al darnos cuenta que se trata de un engaño. 





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