...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
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Los mesiánicos y nazarenos

por Leonardo Betetto



Como muchos saben, nuestra Biblia, cualesquiera de las versiones que tengamos en nuestro poder, es enteramente un tratado judío, que se desenvuelve básicamente en un entorno y realidades del mundo judío, aunque a algunos no lo tengan mucho en cuenta, de hecho hasta prefieran olvidarlo.

El linaje escogido de Elohim pasa por Israel (Jacob). Sus descendientes son aquellos que rescató de la esclavitud de Egipto, y pactó con ellos en el desierto (Shemot/Éx. 19:8), entregándoles la Ley o Torah de Moisés. Esta ley es un tratado dado a perpetuidad, no hay caducidad para la misma.

Dado el contexto que estamos citando, Yeshúa/Jesús, varón judío que guardó enteramente la Ley, tuvo a Sus seguidores quienes eran gente judía, y luego de su muerte y resurrección ellos continuaron siendo judíos, observando los estatutos y las leyes de la Torah.

LOS PRIMEROS NAZARENOS

A estos creyentes discípulos de Yeshúa, se les llamó "la secta de los nazarenos". Pero por favor entendamos, que la palabra "secta" no tiene el contexto peyorativo que se le ha dado en la actualidad, sino que deriva de la palabra griega jáiresis, que designa básicamente: elección, alternativa, o partido. Los judíos que creyeron se habían así convertido en un grupo alternativo a los judíos no creyentes, debido a su aceptación del Cristo y Salvador, pero vimos que ellos no dejaron de ser judíos, tal como probablemente a usted le hayan dicho en ciertas congregaciones cristianas, esto es, que los creyentes de Yeshúa dejaron de ser judíos para ser cristianos ¿?. Muchos opinan erróneamente que el aceptar a Yeshúa es convertirse de religión.

Esta noción es absolutamente falsa:

Hechos 21:18-20 - "Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos; a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Elohim había hecho entre los gentiles por su ministerio. Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Elohim, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley."

La escritura cuando habla de ley se refiere a la Torah, o Ley de Moisés; de manera que estos creyentes de Yeshúa se mantenían tan celosos de ella como cualquier otro judío piadoso.

El mismo Pablo dice lo siguiente:

Fil. 3:6 "...en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible."

De modo que siendo judíos, tanto Yeshúa, los apóstoles, y todos los miles de creyentes que surgieron en el primer período de esta fe, es perfectamente aceptable llamarles a los creyentes como judíos, y si se quiere nazarenos. Son por tanto la primer secta surgida "Judíos Nazarenos", o bien como dice la escritura, directamente nazarenos, pues se suponía que eran todos judíos. Fue por tanto también el apóstol Pablo, un judío nazareno. También reciben hoy el denominativo de: Judíos Mesiánicos.

Decían respecto de Pablo:

Hechos 24:5 - "Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos."

Y se lo acusaba de ser promotor de sediciones precisamente por la nueva fe que predicaba, esto es, el evangelio de Yeshúa.

Así vemos que estos apóstoles judíos no fundaron la religión cristiana para convertir a los judíos, como hoy en día parece estar de moda pensar, y pretender. La fe de Yeshúa completaba la fe que ya tenían todas estas masas de judíos que habían creído.

LOS PRIMEROS CRISTIANOS

¿Qué hay de los cristianos?

Los discípulos gentiles a quienes se les predicó el evangelio, y creyeron, se comenzaron a llamar cristianos, y esto de ninguna manera es peyorativo, o un apelativo indigno o paganizante para los creyentes, tal como algunos piensan, pues vemos en las mismas escrituras:

Hechos 11:26 - "Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía."

1 Kef/Pedro 4:16 - "pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Elohim por ello."

Como podemos ver, el término cristiano, del griego jristianós, no es para nada una denominación creada por la Iglesia Católica, o algunas de sus predecesoras del mundo gentil en los siglos ya avanzados, sino que ya fue utilizada por los mismos apóstoles del Señor; de modo que referirse a los creyentes como cristianos es absolutamente lícito según las escrituras. Esto lo aclaramos, puesto que hay quienes se niegan a reconocerse como tales, debido a prejuicios, y falsas ideas introducidas por quienes no quieren parecerse en nada al Cristianismo actual. Debemos en este sentido separar lo que es la denominación bíblica de cristiano, como creyente y seguidor de Yeshúa, a ser cristiano como seguidor del "oficialismo cristiano" actual, que dista mucho doctrinalmente de ser lo que era cuando Kef/Pedro utilizó esa palabra, hace ya tanto tiempo. Durante todo este tiempo las doctrinas de la Biblia han sido tergiversadas por muchos, y seguidas por muchos más; tal como estos mismos apóstoles profetizaron oportunamente (2da. Kef/Pedro 2:1).

Pablo, que en otro tiempo perseguía a la secta de los nazarenos, fue el encargado de predicar el evangelio a los gentiles, luego que le apareciera el Señor para darle indicaciones al respecto (Hechos 19:15). Y es precisamente lo que el Libro de los Hechos relata respecto de las maravillas que había hecho Elohim entre los gentiles, dándoles al igual que a los nazarenos (judíos) el espíritu de santidad, por la fe que tenían en el Señor Yeshúa, constituyéndoles así en hijos de Elohim, e Israel de Elohim, al igual que el judío creyente.

UN FALSO EVANGELIO

Esta realidad no era aceptada por algunos judíos, quienes naturalmente eran circuncidados, y observantes de la Ley, de modo que causaron gran revuelo y polémica, diciendo que para la salvación, los gentiles creyentes debían circuncidarse, y guardar la Ley de Moisés:

Hechos 15:1 - "Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos."

Y con este falso evangelio, es decir, enseñar que para la salvación, a parte de la fe en Yeshúa se necesitaría la circuncisión, y conversión como judío, es con el cual lidió Pablo en muchas asambleas gentiles, precisamente incitados por estas personas, que movidos por un espíritu diferente al verdadero y sano evangelio, exhortaban a muchos a hacerse judíos para poder obtener la justificación ante Elohim, cuando esto jamás fue así.

Debido a la polémica así suscitada, se decide conformar un concilio en Jerusalén para debatir el asunto, esto es, qué debía realmente hacer un gentil que por su fe ya había recibido el espíritu de santidad, y constituido así hijo de Elohim, algo que tanto judíos como gentiles ya tenían por igual, de modo que agregar requisitos para tan valioso y precioso fin era claramente tentar a Elohim (Hechos 15:10).

¿QUÉ DEBE OBSERVAR DE LA LEY EL GENTIL?

Ahora bien formulemos así la pregunta: ¿Qué es de la ley lo que un gentil realmente debe observar?

Veamos esto como lo mínimo que debe observar como consecuencia de haberse constituido en hijo de Elohim por su fe en Yeshúa. Aunque ya no vemos a judíos predicando ese falso evangelio de la circuncisión para ser salvos, vemos a muchos judíos y no judíos que se llaman a si mismo nazarenos, que instan al gentil que cree en Yeshúa a guardar la ley tal como un judío. Un amigo me comentó por correo que lo que el gentil que ha creído tiene que guardar es toda la Ley de Moisés, y las limitaciones impuestas en las escrituras para los gentiles que han creído tendrían que ver con los mandamientos de hombres impuestos por el judaísmo. Veremos en el presente que la porción de ley de Moisés para el gentil es simplemente menor que la que tiene el judío, y esto es inicialmente cierto por algo lógico: el gentil no tiene que circuncidarse, lo cual es claramente un mandamiento en la ley.

OBJECIONES DE QUIENES INSISTEN QUE EL GENTIL DEBE VIVIR COMO EL JUDÍO

El argumento citado por quienes hacen vivir como judío a los gentiles que han creído, suele ser:

1. Que Yeshúa anduvo según la ley, y como nosotros debemos andar como el anduvo.

1 Juan 2:6 - "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo."

Entonces dicen que todos, sin excepción, debemos guardar toda la ley. Esto está mal entendido, pues se puede guardar la porción que corresponda para el gentil, y así cumplir con los mandamientos que corresponden, y por tanto andar como el anduvo. Tal es que como resultado del concilio de Jerusalén, se llega a la siguiente conclusión, luego de instar a Pablo a seguir un rito de la ley que es solo para judíos:

Hechos 21:23-25 - "Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación."

El problema era que había algunos judíos que acusaban a Pablo de no andar según la Ley o Torah, y también a enseñar a no andar en ella. En dicho pasaje, así evidentemente, se prueba que hay una distinción en cuanto a la obediencia a los mandamientos de la Ley de Moisés, dividiendo entre judíos (como fue Pablo, y por tanto guardó toda la ley), y los no judíos, o gentiles, a quienes se les prescriben ciertos mandamientos de la ley.

Imaginen ustedes, gentiles que habían creído en el evangelio, y habían nacido de nuevo por el don del espíritu de santidad, que les incitaran a hacerse judíos. Esto suponía un cambio religioso y cultural profundo, mucho más allá de lo que realmente se hacía necesario como camino a seguir para el gentil creyente.

2. ¿Qué enseño Yeshúa?

Mateo 19:17 - "El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Elohim. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos."

Pero no debemos perder de vista que Yeshúa ejerció todo su ministerio ante judíos, y es a ellos que los insta a guardar toda la ley. El ser gentil, y guardar la porción que le corresponda, ya lo hace obediente conforme a las palabras de Yeshúa. Inclusive, en el pasaje de Mateo, luego el Cristo menciona mandamientos que de hecho son aplicables a los gentiles:

...18-19 - "Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

3. Juan dice que el pecado es infracción de la ley, por tanto todos, tanto judíos como gentiles, por igual, deben guardar toda la ley.

1 Juan 3:4 - "Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley."

Esto por supuesto es cien por ciento verdadero, es escritura inspirada. Pero al igual que el caso anterior, cada uno cumplirá con la ley en la medida que el mandamiento le sea aplicable. Por ejemplo, las leyes de la nidah o impureza en cuanto al estado menstrual, no se aplica por razones obvias, al hombre. Sin embargo se entendería sin problemas que esto se debe a que los mandamientos no son aplicables al sexo masculino. De igual manera, hay prescripciones, como vimos, que son aplicables solo al judío, y de las cuales el gentil queda desligado.

4. Usted al creer en Yeshúa es el Israel disperso que retorna, por tanto, debe circuncidarse, y guardar la ley.

Existen judíos mesiánicos que enseñan que si usted es un gentil que se ha hecho de la fe de Yeshúa, y de su testimonio, entonces implica que es un descendiente de las doce tribus perdidas de Israel, a quienes se les instruyó el circuncidar a todo varón; y por tanto usted también, aunque su justificación depende solamente de su fe, debe circuncidarse y guardar toda la ley progresivamente. Esto es absolutamente falso, pues claramente en las escrituras citadas se hace referencia a los gentiles de las naciones, jamás se dice que sean las tribus perdidas.

Hechos 26:20 - "sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Elohim, haciendo obras dignas de arrepentimiento."

Solo uno, que es Santiago, escribe su carta dirigiéndose a las doce tribus que están en la dispersión, pues escribe para aquellos que llegó el evangelio tal como ordenó su hermano según la carne, Yeshúa nuestro Señor:

Mateo 10:5-6 - "A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel."

Es decir, el evangelio de Yeshúa llegó primero a las doce tribus que están dispersas en las naciones de Oriente Medio, y son las doce tribus mencionadas en el libro del Apocalipsis de Juan:

Ap. 7:4 - "Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel."

De modo que las órdenes del Señor se cumplieron perfectamente, y el evangelio llegó a los descendientes de las doce tribus dispersas de Israel.

Inclusive Santiago escribe dirigiéndose a ellas:

Santiago 1:1 - "Santiago, siervo de Elohim y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud."

Por tanto, repetimos, el evangelio fue primero a las tribus de los hijos de Israel, y fueron sellados con el espíritu de santidad de YHWH (Yihwéh: El -que- Estará) nuestro Elohim, para el día de la redención (Efesios 4:30). Y luego, por medio de los apóstoles, especialmente Pablo, judío piadoso de la tribu de Benjamín, el evangelio fue también a los gentiles, y en sus escritos encontramos testimonio aún hoy para edificación por la fe en la verdad.

Y estas obras dignas de arrepentimiento (Hechos 26:20) que deben ejecutar los gentiles que se arrepienten, son evidentemente en respuesta a los mandamientos de la Torah o Ley de Moisés que se les apliquen, tal como citamos el caso cuando Yeshúa menciona los mandamientos.

No matarás.
No adulterarás.
No hurtarás.
No dirás falso testimonio.
Honra a tu padre y a tu madre.
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

5. EL TESTIMONIO PARCIAL Y TENDENCIOSO QUE DAN MUCHOS MESIÁNICOS Y NAZARENOS

Ya hemos analizado a la luz de las escrituras, que hay una distinción clara entre los nazarenos, judíos que han creído en Yeshúa, y entre los gentiles que han creído. Esto es, hay porciones de la torah o ley de Moisés que son para unos en su totalidad (judíos); y en forma selectiva, esto es, para los gentiles que han aceptado el evangelio de Yeshúa. De modo que enseñar que el gentil que ha creído debe como camino de obediencia obedecer toda la ley de Moisés es una FALSA ENSEÑANZA, pues esta situación fue aclarada oportunamente en el primer concilio nazareno que se tiene testimonio en las escrituras, esto es, el Primer Concilio Nazareno de Jerusalén.

¿Cómo es realmente en función de las enseñanzas del siglo I, la situación para los que creen en Yeshúa como salvador?

a. El judío sigue siendo judío, con todas sus prácticas y doctrinas tal cual se les ha inculcado en su religión judía, solo que incorpora la noción de Yeshúa como salvador, y el redentor de sus pecados, según la voluntad del Elohim, y Padre. Recibiendo el espíritu de santidad por su fe en el Cristo, y obedeciendo la Torah con mayor ahínco aún, como un hijo de Elohim.

b. El gentil que ha creído recibe por su fe en Yeshúa, como Cristo, el espíritu de santidad, y por tanto la adopción de hijos por fe, cumpliendo con los mandamientos que le correspondan como tal, no teniendo por obligación el guardar la ley como un judío.

c. El gentil que se circuncida, puede y debe guardar toda la ley de Moisés.

d. Existen en la actualidad movimientos mesiánicos y nazarenos que promueven la observancia de la torah en su totalidad aún para los gentiles que han creído. Esto no está enseñado en el Nuevo Testamento.

e. Por tanto, si un gentil que ha sido justificado por la fe en el Cristo, desea guardar la totalidad de los mandamientos de la Ley, o Torah, lo primero que debe hacer es circuncidarse, tal como lo declara el mismo Pablo de Tarso:

Gálatas 5:3 - "Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley."

Es decir, aquel que tienen por fin guardar toda la ley de Moisés, debe ante todo hacer circuncisión, y luego guardar toda la ley.

Ahora, cabe otra pregunta: ¿Qué acontece con el gentil que ha creído y sido salvo, pero también se siente atraído por la cultura y religión judías? Es aquí donde la escritura no pronuncia ningún juicio de pecado si alguien guarda la misma, excepto por el hecho de cuidar en caso de circuncidarse, es obligatorio guardar toda la ley (Gal. 5:3).

SOBRE LA TERMINOLOGÍA EN HEBREO

Otro tema que los mesiánicos y nazarenos procuran abordar es el de la terminología, en este caso, el utilizar la mayor parte - sino todas - de las expresiones en idioma hebreo.

Así por ejemplo:

En vez de decir Paz o Saludos dicen: Shalom
En vez de decir espíritu santo dicen: ruaj haqodesh
En vez de decir iglesia dicen: kehilá
En vez de decir santo dicen: qadosh
En vez de decir Señor dicen: Adón
En vez de decir gracia dicen: jesed
En vez de decir apóstol dicen: sheliaj
Etc.

También esta tendencia se denota en los nombres propios:

En vez de decir Jesús dicen: Yeshúa, Yahoshúa, Yahushúa, Yahshua, etc.
En vez de decir Juan dicen: Yohanan
En vez de decir Santiago dicen: Ya'aqob
En vez de decir Pablo dicen: Shaúl

Etc.

Existe una palabra en hebreo que ni aún en las versiones más antigua de la Septuaginta (versión en griego del Antiguo Testamento) se cambió por otra, que es el santo nombre de YHWH
(Yihwéh: El -que- Estará). En ellas se escribía en letras doradas YHWH en hebreo paleo, conservándose así tan precioso testimonio.

¿Qué deberíamos tomar de todo esto, y qué dejar?

Excepto el santo nombre de YHWH, y el apelativo ELOHIM, el resto de los nombres cuenta con transliteraciones que han derivado en lo que hoy vemos en las Biblias en español. Se trata de eso, de transliteraciones, no de nombres falsos. No olvidemos que el Nuevo Testamento fue escrito en griego, al igual que la citada Septuaginta. En estos escritos, por ejemplo, en vez de Yeshúa se escribió Iesus, como transliteración del nombre que luego en español fue Josué, y Jesús. Más allá de como se han transliterado los nombres, nos estamos refiriendo a las mismas personas.

En cuanto al resto de las terminologías, no tiene absolutamente nada de malo decir las palabras españolas para tales nociones, pues cada idioma tiene su terminología propia. No se trata de lengua inmunda, como dicen muchos de los mesiánicos o nazarenos.

Suelen citar para tal cometido la siguiente profecía:

Sofonías 3:9 - "En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de YHWH, para que le sirvan de común consentimiento."

Este pasaje se refiere a no tener más en las bocas los nombres de los ídolos, no el cambiar para decir todas las palabras en hebreo, pues nótese que la finalidad es que invoquen el nombre de YHWH; y no puedo invocar a YHWH a la vez que a otros elohim.

Shemot/Éxodo 23:13 - "Y todo lo que os he dicho, guardadlo. Y nombre de otros elohim no mentaréis, ni se oirá de vuestra boca."

Hoshea/Oseas 2:17 - "Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres."

Más, si alguno quiere usar los nombres en hebreo, que lo haga, por supuesto, pero que aclare a un costado el nombre en español, de manera de darse adecuadamente a entender.

LA INCULTURACIÓN DE LA ABOMINABLE TEOGAMIA

Los nazarenos y mesiánicos no se han sacado de encima una doctrina que niega la mesianidad del Señor Yeshúa, y consiste en decir erróneamente que El Mismo no es hijo biológico de Yosef/José. Las genealogías reales en la Biblia se trazan vía paterna; de modo que el discurso de ellos de que vuelven a las raíces hebreas es vano e hipócrita. Son solo cristianos que han sazonado de judeidad su apariencia, y eso es todo. Como se puede apreciar, una verdad tan grande como la herencia por la Casa de David de José ha sido rechazada también por ellos, y por tanto se constituyen en aliados del espíritu anticristo, pues para ser Cristo, Yeshúa debe ser indefectiblemente descendiente de David por vía paterna... ¡No materna! Eso no existe en la mentalidad hebrea, como injustamente reclaman ellos ser herederos e indagadores.

CONCLUSIÓN

Así entonces, si usted es judío, crea en Yeshúa y guarde su religión tal cual le ha sido enseñada (judaísmo). Por supuesto, tratando de salvar lo que sea de la Torah o Ley, y desechando los mandamientos de hombres, que no edifican, tal como los rechazó Yeshúa (Mateo 15:9).

Y si usted no es judío, sepa entonces:

a. Si no se siente movido hacia el judaísmo y toda la Torah, aprenda y guarde los mandamientos que le competan como no judío, pues la torah es lo que mide el pecado (1 Juan 3:4). No necesita hablar en hebreo, aunque es un mandamiento, y gran bendición usar el nombre de YHWH (Dt. 6:13, 2 S. 22:4, 1 R. 18:24, Sal. 18:3, 116:13), inclusive para jurar en Su nombre. Rechazar la apelación a Zeus, que es "Dios", y reemplazarlo por "Elohim", es lo correcto.

b. Y si por el contrario, se siente movido por la cultura y religión hebreas, sepa que puede guardar todo lo que aprenda de ellos, y si quiere hablar en hebreo, eso será asunto suyo. El apóstol Pablo no recomienda circuncidar al gentil que cree en Yeshúa. Pues si por la fe en él ya tienen adopción como hijos de Elohim, y membresía con los santos, ¿Para qué adoptar la identidad completa de judío? Es obvio que por la fe ya hay ciudadanía del Israel de los hijos de Elohim, independientemente de la condición según la carne.

c. Y tenga en cuenta siempre, sea usted judío o gentil, que su justificación ante Elohim no dependerá jamás de las obras de la ley, sino solo por la fe que haya ejercido en el evangelio (Efesios 2:9).

d. Tanto judíos como gentiles son ahora hijos de Elohim por medio de Cristo Yeshúa, y conciudadanos por igual de entre los santos, siendo esa asamblea el Israel renovado por el nuevo pacto, es decir, no la nación de israelíes que ha rechazado el nuevo pacto, sino aquellos que guardan los mandamientos de Elohim, y tienen el testimonio de Yeshúa haMashiaj (Jesucristo). El judío es judío según la carne, y el gentil sigue siendo gentil según la carne, pero tienen la adopción por igual de hijos de Elohim por su fe, de modo que de ambos pueblos se hace uno solo espiritualmente, sin necesidad de hacer el pacto en la carne de parte de los gentiles. A esta descendencia es la que se llama "linaje de Abraham", heredera según la promesa (Gal. 3:29); un solo pueblo mediante el cuerpo de aquel que de ambos hizo uno solo: Yeshúa.
 





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