...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
Contacto
Propósito
Autor
Inicio




Puedes escuchar este material en audio utilizando este control





Para visualizar este documento en formato PDF, haga clic en la siguiente imagen





Participa de nuestro foro de charlas bíblicas, y debates teológicos





Utilice la mejor herramienta para el análisis y estudio de las escrituras





Visualice temario de nuestra web



Estar o no bajo la Ley (Torah)

por Leonardo Betetto


LO QUE HA ENTENDIDO EL CRISTIANISMO DEL TÉRMINO "NO ESTAR BAJO LA LEY"

Un creyente me dijo que antes de Cristo las cosas "eran más estrictas" pues los judíos estaban bajo la ley. Que ahora ya no estamos bajo la ley, por tanto no es más el compendio de ley y doctrina por el cual debemos manejarnos. Que estamos bajo la gracia, y que la ley caducó, por tanto ahora todo es "más flexible".

Dicen además, que aquellos que guardan la ley se condenan por el hecho de buscar la salvación por medio de las obras de la ley, y por medio de las obras de la ley nadie será justificado, citando Gálatas 2:16. 

Bueno... Estas afirmaciones son dignas de ser tenidas en cuenta como imprecisas y falsas, pues ni la ley (Torah) ha caducado, ni tampoco guardar la ley implicaría que se está tratando de obtener la justificación mediante dicha ley. El que la guarda correctamente es obediente, ya que la escritura así lo declara también. Yeshúa guardó y enseñó a guardar los mandamientos, por tanto el decir que guardar la ley es condenarse, es absolutamente una contradicción hacia la actitud y palabra del mismo Señor.

Mattityahu/Mateo 19:17 - "...Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos."

Lo que no es posible es justificarse por medio de la ley, es decir, el pensar que por una actitud de ejecución de los mandamientos seremos constituidos justos ante Elohim, eso siempre ha sido por la fe. Cuando no se ejercía fe en Cristo, la fe se ejercía (al margen de a Elohim, lo cual es invariante) hacia los mandamientos. Pero lo que salvaba al hombre era, es y será siempre su fe.

LA GRACIA DE ElOHIM (Di-s) SIEMPRE SE MANIFESTÓ AL HOMBRE

Salmo 119:64 - "De tu misericordia, YHWH, está llena la tierra; enséñame Tus estatutos."

Otros de los prejuicios e imprecisiones del Cristianismo oficial, es que la gracia es una realidad que se manifiesta solo en la era cristiana, pero esto también es una imprecisión y un desacierto, ya que la gracia y misericordia de YHWH (Yihwéh: El -que- Estará) siempre se manifestó. Se dice que Noé halló gracia ante Elohim (Gn. 6:8), Israel halló gracia a ojos de Elohim que los sacó de la servidumbre en la que estaban en Egipto (Éx. 11:3); también el rey David fue salvado de la muerte por su pecado de adulterio, enteramente de pura gracia (2 S. 12:13). Inclusive Abraham fue llamado del país donde vivía de pura gracia, no hizo ningún mérito para merecer tal nombramiento (Gn. 12:1).

Muchos piensan que los hombres antes de Cristo se salvaban porque tenían que cumplir a rajatablas los mandamientos que daba Elohim, de modo que al quebrantarlos perecían. Esto también es una fábula sin sustento, pues ya vimos el caso de gente que estaba bajo pecado, tal como lo hemos estado todos:

Romanos 5:12 - "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."

Y si todos pecaron, sencillamente todos deberían haber muerto, sin excepción. Si embargo Elohim también salvaba antes de Cristo a los hombres de pura misericordia. ¿Qué aconteció a Nínive? Ellos eran una ciudad grande y de mucho pecado, sin embargo tras profetizar Jonás se arrepintieron de sus pecados, y fueron salvados (Jonas 3:4, 10).

Otro argumento que se suele presentar es decir que el Elohim del Antiguo Testamento es irascible y castigador, y esto debido a que no estaban bajo la gracia. Esto es otro argumento impreciso y superfluo, ya que si YHWH castigaba era porque así lo merecían, y la posibilidad de ejercer el perdón estaba igualmente presente; sino miremos el diálogo que mantuvo con Moisés:

Shemot/Éxodo 32:9-14 - "Dijo más YHWH a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. Entonces Moisés oró en presencia de YHWH su Elohim, y dijo: YHWH, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. Entonces YHWH se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo."

Y este arrepentimiento de Su parte es de pura gracia, ya que sencillamente podía haber ejecutado la sentencia que había determinado sobre Israel, y eso es todo. Ellos se rebelaron, por tanto merecían la muerte, pero eso no fue así de gracia. Por tanto, el afirmar que la gracia de Elohim es un fenómeno divino más reciente, y no de antiguo, es absolutamente calumnioso, y falso.

ENTONCES, ¿PARA QUÉ LA LEY EN EL PACTO EN EL DESIERTO?

Esta pregunta está formulada literalmente en el Nuevo Testamento por el apóstol Pablo:

Gálatas 3:19 - "Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones..."

Es decir, en toda sociedad, y la humanidad en su conjunto, la noción de trasgresión se obtiene mediante la promulgación de una ley. Si no tengo ley que mida el pecado o la ilegalidad, entonces no podré jamás determinar cual es el pecado cometido:

Romanos 5:13 - "Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado..."

Teniendo así una ley, no solo sabremos cómo quiere Elohim que nos manejemos en este mundo, sino que también al no cumplirla generaremos por el pecado: culpa y maldición, y de ese modo gozaremos de la gracia de Elohim para redimirnos del pecado cometido.

... 5:20 - "Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro."

La ley, que en hebreo es Torah, también tiene como fin el proporcionar un código legal para ordenar una nación. Hasta ahora hemos visto una faceta que tiene la misma, esto es, que es medir el pecado, por tanto generar muerte, para luego vida. Pero también hay otro significado para la palabra hebrea Torah, que es "instrucción", y es aquí donde la Torah resalta su condición de delicia para el que se instruye en ella, y la mantiene, ya que es también un código legal que procede de Elohim; no es como cualquier ley de las naciones:

Debarim/Dt. 4:8-9 -"Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos."

Salmo 119:77 - "Vengan a mí tus misericordias, para que viva, porque tu ley es mi delicia."

...92 - "Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido."

...143 - "Aflicción y angustia se han apoderado de mí, mas tus mandamientos fueron mi delicia."

...174 - "He deseado tu salvación, YHWH, y tu ley es mi delicia."

Como podemos apreciar, en el pacto del monte fue dada una instrucción y ley que se constituyó en una verdadera delicia para el pueblo de Israel, lejos de ser un compendio condenatorio en la mentalidad de cada miembro del pueblo. En medio de todos ellos, también los mismos gentiles tenían que sujetarse a los mandamientos que les eran inherentes. En ella encontramos precisamente la instrucción para manejarse en todos los órdenes de la vida: el culto en el templo, la misma confección de la tienda, el sacerdocio, el reinado, leyes morales de convivencia, leyes sobre la sexualidad, la penalización para los actos de violencia, etc.

POR EL NUEVO NACIMIENTO HEMOS MUERTO A LA CARNE

Podría decir en este sentido directamente "los cristianos", pero la realidad nos muestra que existen muchos cristianos que realmente no han nacido de nuevo.

El Señor nos habla por primera vez de este maravilloso hecho:

Juan 3:3-7 - "Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Elohim. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Elohim. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo."

Nicodemo no entendió de que se trata en definitiva el nuevo pacto en Yeshúa. El Señor le dice a Nicodemo que es NECESARIO nacer de nuevo, caso contrario no se puede ver el reino de Elohim.

En este mismo evangelio se nos relata al principio:

Juan 1:12 - "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Elohim; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Elohim."

Este nacimiento no tiene nada que ver con la carne, sino que es nacer del agua y del espíritu de santidad, para ser hechos hijos de Elohim. Del agua porque la persona que se ha arrepentido de sus pecados recibe inmersión en agua para lavamiento; este es el primer paso, y es a lo que nos ha conducido la ley, la que nos ha mostrado cuales son nuestros pecados. Esa misma fe en Cristo que hemos experimentado nos da el espíritu santo, el cual realmente produce los profundos cambios en nuestras personas que nos llevan a ser un nuevo ser, una nueva criatura:

2 Cor. 5:17 - "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."

Estar en Cristo es haber recibido el espíritu de Cristo, respecto de lo cual se nos comenta que aquel que no lo tiene no le pertenece:

Romanos 8:9 - "Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Elohim mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él."

Es decir, el espíritu de Elohim es el mismo espíritu que tiene Cristo, aquel que nos ha regenerado interiormente para hacernos:

1. Nacer de nuevo del agua y del espíritu
2. El estar en Cristo
3. Una nueva criatura
4. Nacido de Elohim
5. Hijos de Elohim
6. Las cosas viejas pasaron (el hombre pecaminoso, muerto en la realidad de su carne).
7. Todas las cosas son hechas nuevas por ese mismo espíritu que actúa en nosotros, regenerándonos, y dándonos la vida eterna.

Y esta es la realidad del nuevo pacto en Cristo, la situación espiritual del creyente es elevada a una nueva cota que no daba el pacto anterior, esto es, el ser nada más ni nada menos hecho hijo de Elohim por la misma fe que tuvo Abraham.

Esta realidad tiene su paralelo con lo que padece Yeshúa, y luego recibe en su glorificación:

Col. 2:12 - "sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Elohim que le levantó de los muertos."

El bautismo es una representación exacta de lo que acontece al creyente: la inmersión significa la muerte de Cristo, y la muerte del viejo hombre pecaminoso y carnal al cual hemos muerto, la salida del agua es la resurrección de Cristo, y nuestra resurrección de estar muertos en la carne como consecuencia de nuestros pecados, y esa fe que ejercemos en que fue levantado de los muertos es lo que nos da el espíritu, para ser un nuevo hombre, hecho a imagen de nuestro hermano Yeshúa. A partir de ese momento, ya no vivimos según la carne, es decir, según las concupiscencias, sino que vivimos según el espíritu, para agradar a Elohim con nuestras obras (Ef. 2:10).

Pedro también comenta del siguiente modo lo acontecido a Cristo y a los creyentes:

1 Pedro 3:18 - "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Elohim, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu."

Así como Cristo murió en su carne, nosotros morimos en nuestra carne tras nacer de nuevo por el poder de Elohim, que en definitiva es la misma resurrección de Cristo, teniendo nosotros el anticipo de tan precioso galardón en el espíritu santo que mora en nosotros (2 Cor. 4:14).

Este nuevo hombre según el espíritu, es por supuesto tanto para judíos como para gentiles, clamando todos por igual a Elohim como sus verdaderos hijos. De modo que, según la carne, hay distinción entre unos y otros, pero según el espíritu todos iguales para con Elohim por medio de Cristo (Gal. 3:28).

ESTAR O NO BAJO LA LEY

Habiendo ya analizado varios conceptos previos, estamos en condiciones de abordar la temática de estar o no bajo la ley.

Ya vimos que para muchos el no estar bajo la ley significa que la ley ha caducado, y ya no tenemos que obedecerla. Pero ahora estamos en condiciones de comprometernos con una explicación más acabada, puesto que también vimos que enseñar esto es una gran contradicción al evangelio del Señor Yeshúa.

Reiteremos primero que la ley es lo que define el pecado, y resulta que no podemos pecar, por tanto la ley tiene absoluta y plena vigencia para un creyente:

1 Juan 3:4 - "Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley."

Romanos 6:15 - "¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera."

En estos dos pasajes vemos de lo que hablábamos:

1. El pecado es faltar a la ley o Torah.
2. No podemos pecar de ninguna manera por no estar bajo la ley, y estar bajo la gracia.

¿Qué significa entonces estar o no bajo la ley, si no se trata de anulación de la ley, ya que no podemos pecar?

Ya vimos que los que han nacido de nuevo han muerto a su cuerpo de carne, y vida anterior, de modo que son hechos nuevas criaturas por y con el espíritu santo de Elohim, y de Cristo. Ahora bien, la ley actúa sobre el cuerpo de carne, ¡no sobre el nuevo hombre espiritual! de modo que el pecado que produce el quebrantar la ley no tiene poder sobre el hombre espiritual, y eso es exactamente amigos míos lo que significa no estar bajo la ley, es decir, el haber entrado en nuevo pacto donde se nos hace nuevas criaturas, donde hemos muerto a aquel cuerpo donde actuaba la ley para pecado:

Romanos 7:9 - "Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí."

... 7:4-6 - "Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Elohim. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra."

Pablo habla aquí de dos regímenes: el de la letra, y el del espíritu. Cuando estábamos en la carne estábamos bajo el régimen de la letra, pacto en el cual al pecar se daba fruto para muerte, que es lo que dice Romanos 7:9; pero por la muerte y resurrección de Cristo, hemos muerto a la carne, entonces la ley no puede actuar sobre nosotros para pecado, y en cambio hemos resucitado junto con Cristo, no siendo así susceptibles de ser afectados por el pecado, ya que, de nuevo, la ley define el pecado que cometemos, y da frutos para muerte en el cuerpo; habiendo resucitado con Cristo, esto es, hecho nuevas criaturas en el espíritu de santidad, el pecado no tiene poder sobre ese ser espiritual que somos, entonces ya no tiene sentido decir que la ley actúa sobre nosotros para muerte. En otras palabras, estar bajo la ley es permanecer sin Cristo, donde la ley actúa sobre nosotros produciendo pecado, culpa y maldición, pero muriendo a esa carne, también muere con la misma el cuerpo de pecado, la culpa y la maldición.

Por ello dice también Pablo:

... 6:14 - "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia."

Col. 2:13-14 - "Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz."

La primera cita habla de lo mismo, esto es, que el pecado no tiene poder sobre un cuerpo que está muerto. Luego, cuando pecamos estando bajo la ley (en nuestro cuerpo de carne), se elevan actas de decretos contra nosotros (culpa y maldición). Pero nuestro amado Señor Yeshúa clavó todas esas actas de decretos contra nosotros que habían sido levantadas, como consecuencia de estar bajo la ley, y por tanto siendo inculpados para muerte, y nos ha librado de todas ellas.

Pero en ese hombre nuevo que somos, donde la ley no tiene poder para muerte, no significa que dicha ley no continúe siendo el código legal por el cual nos instruimos y manejamos. Y es exactamente ese el mal entendido de muchos. Siendo espirituales, sin que la ley tenga poder sobre nosotros, eso no significa que no tengamos que obedecerla, ¡por el contrario! con más razón el hombre espiritual se sentirá movido a cumplir con la ley.

Tal es que dice:

1 Cor. 9:20-21 - Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Elohim, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley."

He subrayado las palabras clave que se prestan a polémica. Este pasaje suele ser citado por los que anuncian que la ley caducó para la obediencia, pues Pablo dice que el no está sujeto a la ley. Pero ya hemos estudiado lo suficiente el tema para saber que nos ha querido decir con lo que escribe. El "no está sujeto a la ley" pues vive según el régimen del espíritu, esto es, a muerto a la carne, y por tanto ha muerto a la ley, ¡no que la ley haya muerto! Sino que todo nacido de nuevo ha muerto a la ley por el cuerpo de Cristo. De hecho, luego dice que el no está sin ley de Elohim, sino bajo la ley de Cristo. Pero el término vertido en Reina Valera 1960 como "bajo la ley" es el término griego énnomos, que designa: legal, o traducido en ese contexto sería algo así como "all énnomos Christoú... sino legalizado en Cristo". Este pasaje ha sido traducido de diferentes maneras en diferentes versiones, al parecer según lo que cada una ha querido dar a entender; pero qué es permanecer "énnomos" en Cristo. No olvidemos que Cristo anduvo según la ley o Torah, el no tiene su propia ley, de modo que quien está legalmente según Cristo está según la citada ley o Torah.

RESUMIENDO

1. Muchos piensan que la ley ha caducado porque ya no estamos bajo la ley, ello es impreciso y falso.
2. La gracia y la bondad inmerecida de parte de Elohim siempre existió, no es nueva tras Yeshúa.
3. La justificación o ser declarados justos ante Elohim ha dependido siempre de la fe, no por obras.
4. Los creyentes han muerto a la carne para ser de otro, del que resucitó de los muertos: Cristo Yeshúa.
5. La ley ya no tiene poder sobre el cuerpo, puesto que este ha muerto en la muerte de Cristo. Somos engendrados de Elohim para ser nuevas criaturas en la resurrección de él, donde la ley ya no tiene poder para muerte.
6. Hemos muerto nosotros a la ley, no que la ley haya muerto, de modo que en el nuevo régimen en el cual servimos la ley continúa con mayor fuerza aún siendo el código a seguir.
7. Yeshúa es un hombre que anduvo perfecto e intachable en la ley, y así enseño a andar, por tanto todos debemos ser consecuentes con ello, aunque dicha ley ya no nos pueda dar muerte.





(c) 2017 Leonardo Betetto / Debarim - Dedicado a: YIHWEH Tzebaot
http://debarim.org