...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
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Jesús no vino a abolir ni a desobedecer la Ley o Torah


por Leonardo Betetto



La ley de Moisés, o Torah no fue abolida ni desobedecida por Yeshúa (Jesús). El dijo con mucha claridad que no había venido a abolir la Torah ni los Profetas:

Mt. 5:17 - "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir."

Tampoco sugirió que los judíos debían apostatar de la ley, pues claramente el les cita la ley como una forma de obedecer la voluntad del Creador:

Mr. 1:44 - "...y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos."

La ley define el pecado

Luego nos comenta Juan:

1 Jn. 3:4 - "Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley."

Esta más que claro: si el pecado es infracción de la ley, y la ley fue abolida, o desobedecía por Yeshúa, ¡entonces podemos pecar, e inclusive Yeshúa también pecó! Es sumamente grave la doctrina de la abolición de la Torah, así como el de la desobediencia de Yeshúa. La doctrina entendida como anomialismo es un cáncer que se ha propagado viralmente por el mundo cristiano, pero es precisamente lo que los separa de Elohim, lejos de hacer Su voluntad.

Más está escrito:

Ex. 20:6 "...y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan Mis mandamientos."

Lc. 18:20 - "Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre."

Ap. 12:17 - "Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Elohim y tienen el testimonio de Yeshúa, el Cristo."

Por lo tanto, quien habla en nombre de Yeshúa, ¡Jamás puede hablar contra le ley! porque el no vino a abolirla, instruye de obedecerla, y las restantes escrituras nos confirman también que los santos guardan los mandamientos, y esto es independiente de tener el testimonio de Yeshúa. Si tengo el testimonio de Yeshúa, entonces obedezco la ley. La problemática se suscita, porque hay quienes exhortan al gentil a guardar todos los mandamientos de la ley, lo cual es un garrafal error, pues la misma escritura nos comenta que en dicha situación están solo los judíos. El gentil solo debe obedecer los mandamientos que le competan. Yeshúa es judío, por tanto el obedece todos los mandamientos. De manera que si un gentil se circuncida está obligado a guardar toda la ley:

Gal. 5:3 - "Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley."

Puntos de conflicto

Caer de la gracia, según argumentan

1) Usted enseña a guardar la ley, por lo tanto cae de la gracia: debemos obedecer los mandamientos, no porque sea la forma de justificarnos, sino que es la forma de agradar a YHWH (Yihwéh: El -que- Estará) en nuestro comportamiento. La ausencia de ley es anarquía, y desobediencia, por tanto en tal condición no hay santidad. De nuevo, la Torah no es para justificarnos, esto es SOLO POR LA FE (Ef. 2:8, Gal. 3:11), sino que es para tener un código de ley por el cual medimos el pecado. Lamentablemente, hay un cúmulo de fanáticos que censuran tajantemente el mencionar siquiera un mandamiento, y esto es precisamente por un error de interpretación de las mismas escrituras en las cuales dicen creer. Predicar un evangelio donde se incluya la Torah para justificarnos es una deformación del mismo, pero también predicar que porque usted pretenda cumplir los mandamientos está cayendo de la gracia es otro error.

Jesús es Señor del Sábado

2) Yeshúa quebrantaba el sábado, de modo que la ley ya caducó: esto es una imprecisión, pues lo que hizo Yeshúa es solamente hacer el bien en el día de reposo. El no quebrantó deliberadamente el día de reposo por una obra mundanal.

Más como está escrito también:

Ex. 20:9 - "Seis días trabajarás, y harás toda tu obra..."

La palabra hebrea es abád, que designa basicamente "trabajar", pero Yeshúa no estaba trabajando, Yeshúa estaba haciendo el bien:

Lc. 14:3-6 - "Entonces Yeshúa habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo? Y no le podían replicar a estas cosas."

Como se puede ver, el problema estaba con los fariseos, quienes imponen cargas a los hombres que son difíciles de llevar (Mt. 23:4), y crean leyes artificiales por ellos mismos. La pregunta aquí fue: ¿es lícito sanar en sábado? ¡Por supuesto que lo era, pues era hacer el bien!

La ley no ha muerto, sino que nosotros hemos muerto a la ley

3) El apóstol Pablo dice que no estamos bajo la ley, de modo que no debemos sujetarnos a ella: esta es una mala interpretación de lo que Pablo quiso expresar con "ya no estamos bajo la ley"; pues en ese caso entonces, hasta él mismo se estaría contradiciendo, y también contradiciendo el resto de las escrituras.

Rom. 6:15 - "¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera."

Dice que no pecaremos de ninguna manera por no estar bajo la ley, pero resulta que lo que define el pecado es la ley, por tanto Pablo estaría tajantemente contradiciéndose, afirmando que ya no estamos bajo la ley, pero tampoco podemos pecar, siendo que pecar es quebrantar la ley. De modo que tenemos forzosamente que entender lo que realmente nos quiso decir el apóstol. ¿Qué dijo entonces? El habla en sus escritos sobre no estar bajo la ley, en el sentido que el período en el cual la misma inculpa de pecado para muerte, como pacto, ya ha sido renovado por el nuevo pacto en Yeshúa. Esto es, la ley tiene por fin encerrar todo bajo pecado, de manera de consumarse el nuevo pacto, que es recibir el espíritu de santidad por medio de la fe; esa misma fe que justificó a padre Abraham (Gn. 15:6, Rom. 4:22). Pero la ley continúa siendo el código por el cual el creyente obedece, y se santifica, pues se nos comenta que la fe lleva a la obediencia, inclusive, de las naciones (Rom. 1:5); una vez más, siempre teniendo en cuenta y diferenciando ya sea usted gentil o judío.

El amor es parte de la ley de Moisés

4) La escritura dice que el cumplimiento de la ley es el amor, de modo que el amor reemplaza a la ley (Rom. 13:10):  la frase no dice de ningún modo que la ley es reemplazada por el amor. La palabra griega es pléroma que signfica "rellenar, o terminación", diciéndonos entonces que el amor completa la ley, y estando esto en perfecta armonía con el resto de las escrituras. De hecho, amar al prójimo es un mandamiento en la Torah (Lv. 19:18). De modo que Pablo nos dice que la plenitud de la ley es el amor, y esto cuadra perfectamente con la respuesta de Yeshúa:

Mt. 22:36-39 - "Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? le dijo: Amarás a YHWH tu Elohim con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Cristo anuló la maldición de la ley

5) Cristo clavó en el madero el acta que nos era contraria, esto es, la ley: esto es una interpretación retorcida de lo que dice el Nuevo Testamento.

Allí se dice:

Col. 2:13-14 - "Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz."

La escritura citada dice que Cristo anuló el "acta de decretos", no la ley. Pero... ¿Qué es acta de decretos? Lo que ya comentamos, esto es, cuando infringimos la ley se nos levantan actas, y esas actas eran contrarias a los pecadores, de modo que también cuadra con lo que expusimos, que la ley tuvo un tiempo en que inculpaba de pecado como pacto, o dicho de otro modo, es un maestro para llevarnos al Mesías (Gal. 3:24). En otras palabras, la ley es el parámetro para medir lo bueno y lo malo, y si hacemos lo malo se levanta un acta de decretos contra nosotros, y de esa manera la ley se convierte en nuestro ayo para llevarnos a la fe. Luego, por la fe tenemos justificación, redención, y vida eterna en Yeshúa.

El amor no reemplaza, sino que resume

6) La fe y el amor se ocupó la larga lista de mandamientos del Antiguo Testamento: esto es otro error garrafal, y la escritura que citan para tal fin es la siguiente:

1 Jn. 3:22-23 - "...y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de Su Hijo Yeshúa, el Mesías, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado."

El pasaje no dice por ninguna parte que la fe y el amor reemplazó la ley, ni que éstos sean lo único que ordena Elohim; lo que dice es que sus mandamientos son creer en Yeshúa, y amar al hermano. Es decir, el apóstol menciona mandamientos que debemos obedecer la asamblea de Yeshúa, pero no dice que estos son mandamientos que reemplazan a los demás, sino que, una vez más, en armonía con el resto de las escrituras: completan la ley.

En conclusión, una vez más, debemos obedecer los mandamientos de la ley, toda si es judío, y los que le son aplicables si usted es gentil, y esto como una forma de santificación, y vida conforme a Elohim agrada, de modo que afirmar que ya no hay ley por el nuevo pacto, es un error:

Jer. 31:33 - "Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice YHWH: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo."

De modo que aún Israel jamás se desligará de la ley, sino que por el contrario, dicha ley será escrita por el espíritu de santidad en las mentes y corazones del pueblo.





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