...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
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Qué significa estar o no bajo la Ley


por Leonardo Betetto


El presente de esta corta alegoría, es poner en relieve que es lo que quiere decir Pablo cuando habla de "no estamos bajo la ley", palabras que han sido tergiversadas y pésimamente entendidas por el cristianismo falso post-apostólico, cayendo en un ilegalismo pecaminoso, tal cual se pone en relieve inclusive en las doctrinas que profesan, que contradicen al Torah de YHWH (Yihwéh: El -que- Estará).

Supongamos por un momento que la ley de la Torah es una ley de tránsito de una nación, las cuales todas la deben tener. En ella están detalladas cosas que se pueden hacer, y cosas que no se pueden hacer. Por ejemplo: "prohibido pasar un semáforo en rojo", o... "permitido pasar un semáforo en verde". Estas son leyes básicas y substanciales en el sistema legal del tránsito.

Ahora bien, el estado pacta con la ciudadanía, quienes deben obedecer las leyes de tránsito promulgadas, donde se establecen penas por no cumplir con ellas.

En el ejemplo citado tenemos, por ejemplo, retener la licencia de conducir, o inhabilitar para volver a conducir:

Pasar semáforo en rojo
Conducir sin el cinturón de seguridad
Conducir por la calzada opuesta en la doble mano
Conducir alcoholizado

Pondremos solo estos ejemplos de leyes que son causal de quitar la licencia, o inhabilitación.

Tendremos otras leyes que tienen otras multas (penalidades), como pagar una suma de dinero:

Estacionar incorrectamente
Detenerse en la calzada, obstaculizando el tránsito

Volviendo al pacto en el Sinai, se establece así una ley de lo que es bueno, y de lo que es malo, esto es, lo que está bien hacer, y de lo que no se debe hacer. Unas leyes son causales de pena capital, otras de ser cortado de Israel, y otras implican presentar sacrificios ante YHWH.

Pena Capital:

Asesinato
Homosexualismo
Zoofilia
Adulterio
...

Expulsión de la Asamblea de Israel:

Comer grosura
Comer sangre
Tener sexo con mujer  menstruosa
...

Presentación de sacrificios

Plaga de Lepra
Yerro involuntario, o por ignorancia
Juramento en falso, no comprendido

Estos resultados son de esperarse en el pacto del Sinaí, como las penas (multas según nuestra analogía) a aplicarse sobre los pecadores, o transgresores.

Estar bajo la ley

En ambas situaciones de nuestra analogía, vemos que tienen en común no solo una ley que marca lo bueno y lo malo, sino que hay una pena aplicarse en caso de trasgresión. Respecto de ello podríamos decir que estamos BAJO LA LEY, es decir, nuestro comportamiento es decisivo a la hora de definir penas, y multas, que pesan sobre nosotros en caso de no cumplir con las leyes establecidas.

Ahora bien, y volviendo al tránsito: supongamos que un automovilista ejemplar se dispone a llevarnos a un nuevo pacto del Estado con los ciudadanos, para lo cual se presenta ante el juez vial sin falta cometida en tránsito, pero decide pagar la máxima pena que se puede aplicar en tránsito, que es ser privado de la posibilidad de volver a conducir, y de esa manera este susodicho ciudadano nos lleva a un nuevo pacto con la autoridad vial, el cual tiene otras características. Por el acto del noble conductor, quedan pagas todas las penas de aquellos que dependen de dicha ley, esto es: perder la licencia, perder la posibilidad de conducir de nuevo, pagar multas, etc.

El nuevo pacto en Jesús

Esto, llevado a lo teológico, sería el equivalente al Cordero sin defecto que es Yeshúa, y que se presenta ante Elohim con Su propia sangre, obteniendo eterna redención para Su pueblo, como Sumo Sacerdote. Por este nuevo pacto, recibimos el espíritu santo, que grava en nuestras mentes y corazones las leyes de la Torah. Esto significa que la ley se hace virtud en el nacido en Cristo. Ya no guardamos la ley por una letra escrita que hay que seguir, sino que QUEREMOS guardar la ley, pues se ha hecho virtud en nosotros esa misma ley.

En cuanto a los nuevos conductores viales que andan en el nuevo pacto, podríamos trazar la analogía en cuanto a la presencia del espíritu como una capacitación excepcional en la que entran los conductores, de manera que no transgreden el código vial porque están totalmente en armonía con dichas disposiciones en mente y corazón; y ya no pasan un semáforo en rojo porque son virtuosos en las vías.

Entonces tenemos para los conductores dos cosas

1- No hay acta que se pueda levantar contra ellos, pues todas fueron pagadas por nuestro susodicho super-conductor.
2- No tendrán GANAS los conductores de faltar a dichas leyes, pues han sido puestas en sus mentes y corazones; y así las hacen.

. Así también la Biblia dice que Yeshúa clavó en el madero el acta de decretos en contra nuestra, trayendo paz definitiva entre Elohim y los hombres (Col. 2:14).
. Y por otro lado la promesa del nuevo pacto es que la ley pasa a las mentes y corazones, de modo que la gente guarda la ley porque se hace virtud en ellos (Jer. 31:33; Hebreos 8:10).

Por tanto, en el nuevo pacto cumplo con las leyes, porque quiero obedecer la ley de YHWH, no porque una letra me está señalando cual es el mandamiento que debo cumplir.

Ahora, la conclusión inminente que se deriva de todo lo que analizamos es que HA CAMBIADO EL PACTO, PERO NO LAS LEYES. De manera que los que interpretan que por un nuevo pacto hay una nueva ley, están mal-formando el texto sagrado.

La ley de Moisés sigue en vigencia

En la analogía del tránsito, veremos que el pasar un semáforo en rojo seguirá siendo una falta, y por estar en una nuevo pacto, los conductores ya no tendrán que pagar multa, pero no por ello estará bien el pasar un semáforo en rojo. De hecho, si la actitud es deliberada, se le quitará igual la licencia de conducir, por tener por poco el pacto que hizo nuestro susodicho "perfecto conductor".

No hay más pecado en la Iglesia (Israel)

Así, en el nuevo pacto en Cristo, no hay más culpa para el pueblo de Elohim, pero eso no significa que vayamos a pecar deliberada e intencionalmente, tal como advierte Pablo (Rom. 6:15). Dice Pablo que el cuerpo ha muerto con el de Cristo, y es en el cuerpo donde la ley tenía poder, de modo que estando "en el espíritu" la ley "se dará contra" un cuerpo que ya no vive, pues nuestra vida está con Cristo en el espíritu. Pero si pecamos intencional y deliberadamente, ya no queda sacrificio por los pecados, sino que resta una horrenda expectación de juicio (Hebreos 10:27).

Bueno, esto ha sido una tentativa de un servidor de mostrar con una analogía algo complejo, como es el discurso de Pablo sobre estar o no bajo la ley, lo cual no siempre es correctamente entendido.
 





(c) 2017 Leonardo Betetto / Debarim - Dedicado a: YIHWEH Tzebaot
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