...me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Judas 1:3)
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La verdadera caída de los ángeles

por Leonardo Betetto



Los ángeles que pecaron


Antes del diluvio se suscitaron acontecimientos terribles. Las escrituras nos dejan testimonio de la unión sexual de las mujeres, hijas de los hombres, y los hijos de Elohim, esto es, seres celestiales, que no tenían permitido hacer esto. De alguna forma se materializaron, tal como vemos testimonio en la escritura, como ángeles aparecen a los patriarcas, e inclusive hasta comen (Bereshit/Gn. 18:8).

Esta caída de los ángeles no es la que se suele mencionar, diferentes ideologías al respecto, donde nos comentan que el diablo o satanás cayó con sus ángeles en el pasado, por volverse impíos. La escritura nos revela que satanás ya era rebelde antes de descender estos ángeles que tomaron mujeres para procrear. Dice Yeshúa (Jesús) que satanás es mentiroso, y homicida, desde el principio (Jn. 8:44). Lo que hicieron un grupo de doscientos ángeles es precisamente convertirse en súbditos de Satanás, cometiendo un gran pecado (Enoc 6:3).

Dice la escritura:

Bereshit/Gn. 6:1-4 - "Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Elohim que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo YHWH: No contenderá Mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Elohim a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre."

Enoc 6:1-2 - "Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas; y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos".

Dice que había gigantes en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Elohim (los Vigilantes) a las mujeres. La palabra hebrea aquí es nefilim, que designa gigantes, aún tiranos, y derribadores. Estos gigantes afligieron enormemente a los seres humanos, y aún hoy lo hacen bajo la forma de demonios, tal cual nos testifica el libro de Enoc. Dice que cuando los humanos no lograron abastecerles, comenzaron a devorarlos (Enoc 7:3-4).

En el paganismo se nos comenta sobre el evento, esto es, el descenso de los ángeles que pecaron, diciéndosenos: "el tiempo en que los dioses descendieron a la tierra". Este evento extraordinario quedó registrado como el descenso de dioses, pues así los consideraban las culturas prediluvianas cuando fueron visitadas.

El Nuevo Testamento dice:

2° Kef/Pedro 2:4 - "Porque si Elohim no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio..."

Yehudah/Judas 1:6 - "Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día."

El valor del libro de Enoc

El libro de Enoc es citado en el Nuevo Testamento (Judas 1:14), contrario a las opiniones negativas que tienen en la actualidad muchos estudiantes de las escrituras, donde hacen un uso a discreción del libro, o directamente lo desacreditan. Los primeros cristianos tenían mucho aprecio por ese libro, tal cual nos testifica la misma escritura. Por tanto, quienes rechazan Enoc evidentemente no piensan igual que los autores del Nuevo Testamento, al que si consideran inspirado de Elohim.

Volviendo a los ángeles rebeldes: el pecado de estos ángeles no fue solo unirse a las hijas de los hombres, sino también revelar secretos a los humanos.

Dice:

Enoc 7:1 - "Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas."

Así la tierra se corrompió por completo, de tal manera dice YHWH (Yihwéh: El -que- Estará) que todos los designios del corazón del hombre eran continuamente el mal (Gn. 6:5). Es la razón precisamente por la cual YHWH decide purificar la tierra sumergiéndola en agua (Gn. 7:21). YHWH acusa a los Vigilantes de haber revelado a los hombres los secretos del cielo (Enoc 8:3, 9:6).

Después de afligir los gigantes a los humanos, y de haber enseñado todas estas cosas los ángeles caídos, Elohim manda a Sus ángeles para un doble propósito: por un lado condenar a los ángeles encerrándolos en las prisiones de oscuridad que mencionan los apóstoles, y por otro, hacer entrar en una guerra de destrucción entre ellos a los gigantes que habían engendrado. Elohim le dijo a Rafael que encadenara a Asael (un Vigilante), y lo arrojara en las tinieblas, y que en el día del juicio fuera arrojado al fuego. Esta es una mención a lo que se nos revela respecto de la destrucción final del impío (Mt. 25:41).

Satanás y el fenómeno OVNI

Como se puede ver, los ángeles moran en los cielos, entendiendo cielos en este caso al segundo, es decir, el espacio cósmico, las galaxias, las estrellas, y todas sus estructuras. Allí también moran satanás y sus ángeles, tal como se nos comenta:

Efesios 6:12 - "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."

Son los que causan el fenómeno OVNI, y a futuro está profetizado que dichas huestes serán arrojadas a la tierra:

Ap. 12:7-9 - "Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él."
 

En otras palabras, satanás y sus ángeles, quienes moran en el espacio cósmico, o segundo cielo (el primero es la atmósfera, y el tercero es donde mora Elohim) ya no tendrán lugar allí, y serán arrojados a la tierra, instancia en la que se profetiza que descenderá con gran ira, para perseguir al pueblo de Elohim (Ap. 12:17). En la etapa final de la existencia de estas entidades, les toca, como baso de deshonra que son, servir de instrumentos de aflicción para los santos; pero su destino está sellado desde el mismo principio, esto es, el lago de fuego. En resumidas cuentas, ya sea en prisiones de oscuridad por su pecado, en las regiones celestes moviéndose libremente, o bajo la forma de demonios, estos seres son instrumento de iniquidad, y su destino se nos revela claramente en la profecía.

Enoc nos comenta que luego de ser destruidos, los gigantes (hijos de los Vigilantes con las humanas) vagan por la tierra como espíritus sedientos de lo mismo que estuvieron cuando vivían con sus cuerpos:

Enoc 15:11-12 - "Y los espíritus de los gigantes, de los Nefilim, que afligen, oprimen, invaden, combaten y destruyen sobre la tierra y causan penalidades, ellos aunque no comen tienen hambre y sed y causan daños. Estos espíritus se levantarán contra los hijos de los hombres y contra las mujeres porque de ellos proceden."

De allí el espantoso odio que los demonios muestran a los seres humanos, pues, sencillamente fueron parte de un misterio perverso, su nacimiento es contrario a la voluntad de Elohim, y están condenados desde siempre. Y de este destino están plenamente conscientes. Lo vemos en las crónicas de Yeshúa, de como al verlo los demonios le pidieron que no los arrojara al abismo, es decir, donde están sus padres (Lc. 8:31).





(c) 2017 Leonardo Betetto / Debarim - Dedicado a: YIHWEH Tzebaot
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